Más seguridad en Madrid

Hay noticias que las lees y no pasa nada; hay otras en cambio que con un mínimo de memoria que tengas, empiezas a hilvanar y te mueven algo que podría llamarse preocupación.

Hace unos días leí en prensa que se están viendo más policías patrullando en Madrid (España), pero no policías locales, si no "de los otros", nacionales vamos. Y cuando se dicen "más" quiere decir generalmente que se ven "mucho". La noticia en sí pasó casi desapercibida en mi mente.

Después, y en días sucesivos leí que edificios emblemáticos y oficiales presentaban más vigilancia.

Y por último hoy mismo se puede leer que se prohibirán grandes camiones durante la Cabalgata de Reyes y donde haya mercadillos navideños.

Juntando todo eso y sin ganas de alarmar a nadie, pero siendo coherentes con lo que está pasando... algo pasa. Algo saben que no sabemos.

Pero voy a ir un poco más allá, siempre bajo una opinión personal. Últimamente, cuando ha habido un atentado terrorista siempre se me ha ocurrido la misma idea: atacan en Francia donde los cuerpos y fuerzas de seguridad están alertas; atacan en Alemania, donde también están alerta; en Bruselas donde más de lo mismo. Hablan en sus comunicados de que quieren recuperar Al-Andalus... y no atacan España. Algo no me cuadra. Sí, ya sé que dicen que tenemos la mejor policía del mundo y no lo dudo, pero todos sabemos que, a lo mejor, repito: a lo mejor... sería mucho más sencillo...

No sé, igual me estoy pasando, pero es lo que pienso cada vez que hay un atentado, y no es que quiera que pase nada aquí, para nada, pero... algo no me cuadra.

Pero volvamos a lo de más vigilancia, más precauciones... menos coches por la contaminación (¿ahora precisamente?)... Ojalá todo sea fruto de una tontería subliminal mía y todo quede en un "me parece", pero es cuando sacan pecho (los buenos, los nuestros) siempre es para farolear, pero cuando hacen las cosas así, sin querer que se note, sin presumir... no sé, me preocupan.

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Mi gato tenía frío

Ya sé que lo que voy a contar a algunos les escandalizará e incluso argumentarán que tengo muy poca vergüenza con tanto niño y adulto pasando frío por ahí fuera, pero aún así lo voy a contar.

Estos días de diciembre y con la extrema humedad que hay por estos lares, gota fría y ahora mismo nublado amenazando lluvia y encima con una casa sin ningún tipo de calefacción (eso ahora mismo es un lujo) y fría como una nevera abierta, mi gato sobre todo busca cualquier ocasión para que lo coja y abrace con el fin de estar algo más caliente. Va a cumplir 12 añazos y se nota que se ha hecho mayor... ojalá yo tuviera a quien arrimarme cuando tengo frío...

Pero no nos pongamos sentimentaloides y sigamos con la historia. El caso es que por todo lo anterior... duerme conmigo. Cuando me acuesto suele, primero jugar con mis pies hasta que le grito, y entonces se arrebuja pegadísimo a mí... naturalemente él sobre el edredón. La otra, la perrita, duerme según lo que llore y lo que yo me harte de oírla.

Total que esta mañana suena el despertador sobre las nueve de la mañana, ya que no tengo ninguna prisa, y cuando trato de incorporarme mi gato ni se mueve, algo raro en él puesto que enseguida se suele levantar y apartarse. Pero hoy no y me ha llamado la atención. Lo he acariciado, levantó su cara, dijo un "miau" y volvió a apretarse contra mí. "Plasty, que tengo que levantarme". Sí, ya sé que alguien dirá que es tontería hablarle a un gato porque no entiende; eso lo dice porque no tiene uno.

Insisto: "Plasty, venga que tenemos que levantarnos". Ya ni me contesta y ahí empiezo a asustarme. Le obligo a apartarse, me siento en la cama, y le miro. Se acerca y empiezo a tocarle la barriga, el lomo, la cabeza mientras no dejo de mirarle. Algo le pasa, pienso. Él se deja hacer mientras vuelve a apretarse contra mí. Más asustada que otra cosa le susurro: "qué te pasa?". Y le sigo tocando intentando saber si le duele algo. Tara me mira expectante.

Solamente quienes tengan una mascota comprenderán sin reirse y sin tomarme por una exagerada lo que voy a decir: estaba realmente asustada porque sé que tiene que pasar, pero si le pasa algo a mi Plasty...

De pronto ha saltado literalmente sobre mí, colocándose encima. Ante ese inesperado brinco me he ido hacia atrás quedando de nuevo acostada con el gato prácticamente sobre el pecho. Me miraba con esos ojos que tanto conozco. Estaba claro que me decía algo pero yo, torpe de mi, no le entendía.

Acariciándole la cabeza y mientras él seguía encima, he notado terriblemente frías sus orejas. He pensado a toda prisa... y le he tocado las almohadillas de sus patas; estaban más frías todavía. Le he vuelto a tocar la barriga. Y de pronto lo he visto claro. ¿Cómo no me he dado cuenta antes?.

Son casi las doce de la mañana y mi gato sigue como lo he dejado a las nueve: sobre el edredón pero en el calentito hueco donde estaba yo, y tapado con una esquina de ese edredón. Tiene casi doce años y como cualquier mayor, humano o animal... estaba muerto de frío. Por eso no quería que me levantara: porque se le iba su fuente de calor.

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Carta a los burros

En esta ocasión los burros no son esos simpáticos animalitos de cuatro patas tipo Platero (que visto lo visto, muchos no sabrán ni quién es), si no algunos que se llaman seres civilizados.

Está bien, porque el espectro opinable es y tiene que ser muy amplio, que uno no sepa quién es/era George Michael; incluso está bien que conociéndole, no te gustara porque para gustos los colores. Pero hablar como se está hablando, sobre todo en idioma español, de la muerte de este cantante británico, icono de toda una época, y que murió ayer a los 53 años ya roza el absurdo más absoluto. Y digo lo de en idioma español porque no me he preocupado y ocupado aún de lo que dicen en otros.
Georgios Kyriacos Panayiotou (George Michael) nació el 25 junio 1963 en Reino Unido; falleció el día de Navidad del 2016

Ahora resulta, y casi cito textualmente, que como George Michael tuvo neumonía en el 2011... y la neumonía se produce por una bajada de defensas (???)... y como encima era gay... pues nada, que el hombre ha muerto de sida. Y se quedan tan panchos.

O sea, yo que tengo cáncer, y también tengo las defensas por los suelos, como se me ocurra coger una neumonía será que tengo VIH. De cajón.

Pero es que rizan el rizo de la tontería subliminal, porque algunos ante el hecho de que no se haya dicho oficialmente de qué ha muerto, ya dan por hecho de que al ser gay... es por sida. Y no hay más. Como si el VIH no se pudiera contagiar de otra forma: yendo de putas, teniendo sexo sin protección, por una transfusión, por el pinchazo de una jeringuilla, por tener un amante que no tiene la obligación de serte fiel... No, de todo eso nada; simplemente si eres homosexual y te mueres es de sida. Como si el VIH no fuera contagiable a machos muy machos o a hembras muy hembras (sobre todo a los primeros).

Entiendo que una generación más joven no sepa quién era/fue George Michael, lo entiendo porque yo no tengo ni pajorera idea de quiénes son los que ahora molan tanto, pero lo que ya me cuesta es que eso sea opinión generalizada, porque un hombre que no hace tanto vendió cien millones de discos no es cualquiera ni lo hace cualquiera. Repito que te podrá gustar o no, esa es otra cosa, pero es como decir que no sabes quiénes fueron los Beatles, o Madonna o que nunca has oído hablar de "Cantando bajo la lluvia". Es que son iconos de toda una época!!!. A no ser que salvo el instante actual del minuto "ahora mismo" del día de hoy... no sepas absolutamente nada de nada. Porque entoces, y disculpas a Platero... eres un burro de los de orejas grandes y cara a la pared. Y si es así, no opines de todo como si fueras una enciclopedia ambulante sin hojas. Si no sabes, al menos cállate y muestra respeto ante algo como la muerte. Por cierto: a ver si se acaba ya este 2016 que está siendo tremendo en cuanto a llevarse gente sin tener edad "oficial" para irse.

El vídeo que sigue es de malísima calidad pero es el único que he conseguido encontrar que da muestra de quién era George Michael en su tiempo, cuando aún no habían salido los Bisbal, Ricky Martin, Cheyenne y tantos otros que ahora cantan y bailan... como lo hacía él hace veinte años y "escandalizando" a todo el mundo adulto con sus movimientos, algo que ahora ya no resulta tan raro... El vídeo en sí resulta demasiado largo, así que no espero que nadie llegue al final pero... si alguien quiere desfrutar, de verdad, de la música que hacía este hombre... que vaya al segundo vídeo que es realmente soberbio.



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No es un feliz día de navidad

Algunos no entenderán lo que sigue, pero siempre hay un roto para un descosido. Esta mañana se ha estrellado un avión ruso con 92 personas a bordo, de ellos 64 eran componentes del Coro del Ejército Rojo incluídos los bailares. Hoy la música rusa en particular y la mundial en general está de luto, y cualquiera que haya escuchado y visto a estos hombres y mujeres cantando y bailando sabe de qué hablo. Al parecer los miembros de la orquesta no iban en ese avión. No hay supervivientes.

Poco importan ante un hecho así las ideas políticas de cada uno, que además nada tienen que ver con lo que ha ocurrido en esta mañana de Navidad. Y poco o nada importa también lo que cada uno piense sobre la URSS, sobre Rusia o sobre el comunismo. No estoy hablando de eso, si no de una pérdida irreparable.

A continuación un vídeo de poco más de seis minutos que muchos no verán completo... aunque deberían hacerlo si realmente quieren disfrutar. La primera música que se escucha es el preciosísimo himno ruso cantado por el coro del Ejército Rojo; si alguien se enardece ante las imágenes... solamente tiene que cerrar los ojos... y escuchar esta maravilla.



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Navidades

Es curioso cómo la mente navega por los recuerdos, los funde, hace un amasijo con ellos y por último... los vuelve a dejar donde estaban. Y no hay manera de evitarlo.

Cuando yo era apenas una niña y llegaban estas fechas, mi casa olía a pastas, a mantecados que hacía mi madre desde primera hora y que luego llevaba al horno de la panadería más cercana. También a compota, esa compota con vino tinto que evaporaba el alcohol al fuego, lleno de manzanas, pasas, ciruelas... y que aplacaba los excesos de la Navidad. Mi padre ponía el árbol lleno de luces y campanillas el domingo antes porque era el único día que no trabajaba, y mi madre se agobiaba gritándonos a todos que saliéramos de la cocina. Eran días de veladas amenazas mirando sin descaro a la chimenea por donde los Reyes Magos nos veían si éramos malos malísimos, amenaza que se adelantaba casi un mes antes por aquello de aprovechar la renta del miedo que nos provocaba que dejaran carbón.

Y luego la cena, llena de cosas imposibles durante el resto del año, no porque no hubiera turrón y mantecados, si no porque el sueldo de mi padre no llegaba a casi nada.

Pero éramos felices. No lo dudo: éramos felices.

Y de pronto se cruza, en esa memoria traidora, una de las peores Nochebuenas -o quizás la peor- de mi vida, cuando sentí, sin paliativos, lo que es darte cuenta que no tienes a nadie, ni familia ni nadie. Porque precisamente esa noche las familias se juntan, incluso las que hace tiempo no se ven. Pero yo no la tenía porque para unos eran más importante otros que yo, y porque los de mi sangre me habían olvidado. Recuerdo que lloré hasta no poder más al tiempo que me enrabiaba conmigo misma... por llorar. Caí en la cama destruida, derrotada y con una sensación de soledad que jamás he vuelto a tener. Aquella primera vez, aquella primera Nochebuena no fue la única, hubo más... pero a todo te acostumbras.

Y hoy, esta noche, esta Nochebuena, después de muchos años de rebelarme contra todo y contra todos, sin hacer extras, sin boato ni excesos, he conseguido estar en paz, no sé si con el mundo pero sí conmigo misma. Por primera vez he sonreído en Nochebuena. Y hacía años que no lo hacía... aunque he sido incapaz de sacar de la vitrina al precioso Niño Jesús que tengo. Quizás el año que viene pueda. ¿Por qué no?.

Rectifico: acabo de parar de escribir... y he sacado a mi Niño. Me ha producido una enorme ternura verle... después de tantos años teniéndole escondido.

Felices fiestas a la buena gente, a los que aún son capaces de emocionarse con algo o alguien, a quienes sonríen aún estando solos, y a aquellos que a pesar de todo... y de todos... siguen siendo. A quienes ¿por qué no? todavía creen en el espíritu de la Navidad.



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Siempre la luz a pesar de la muerte

A algunas personas nos cuesta más que a otras no sentir ciertas partes del pasado imbuídas en el presente, como si fueran un todo o casi. Cierto que mucho de lo que somos es debido a ese pasado, a vivencias que quedaron atrás pero que forman parte del presente. Dicen que de los errores se aprende, y posiblemente sea cierto, pero también lo es que el ser humano necesita tropezar más de una vez en el mismo punto, para aprender la lección. Y es que somos así de torpes.

Pero volvamos a eso del pasado, del mismo que en ocasiones nos hace ver distinto de lo que es, que nos nubla razones y sentimientos, y que nos convierte en peleles de nosotros mismos. Ese que consigue que otros seres, no más listos que nosotros pero sí más fríos, nos dominen aún desde la distancia e incluso desde su olvido... o su muerte.

Reconozco que me pueden los sentimientos, siempre ha sido así aunque antes conseguía meterlos en cualquier caja, cerrarlos e incluso tirar la llave. Con el tiempo bajas la guardia e incluso tienes la torpeza de pensar que es mejor que se te vea. Torpeza total. Jamás se debe bajar la guardia porque siempre, por mucho que nos empeñemos que no, el otro, el de enfrente... puede convertirse en enemigo.

Durante tanto que he olvidado si son años o siglos, he estado atada a recuerdos, a personas, a sensaciones y sentimientos. Pero a fuerza de soledad te das cuenta que todo eso y más únicamente lo sientes tú. Que al resto del mundo, el mismo que gira sin tí, le das igual. Exactamente igual. Pero aún así no puedes cortar ese cordón umbilical que te une, de forma invisible, a fantasmas.

Y un día, sin saber cómo ni por qué, coges las tijeras y cortas. No es un instante para ponerlo en rojo en el calendario y celebrar aniversarios después; tampoco algo que decidas y medites con tiempo. Simplemente cortas... porque sabes, lo sabes, que jamás volverás a aquéllo, no porque los fantasmas tengan otra vida y otro mundo... si no porque tú no quieres que vuelvan. Nunca. Jamás. Y sí se puede decir lo de nunca jamás.

Simbólicamente sería como cerrar una pesada puerta, sólo que esta vez la cierras sabiendo que lo haces y que ese "no" es definitivo. Porque no te hace falta nadie ya. Porque se han ido muriendo poco a poco, como tú... salvo que en el último momento te has cogido a lo único que podías y tenías: a tí misma. A lo único que jamás te fallará. A lo único que tendrás cuando mueras. A la única persona que realmente le importará tu muerte.

Y a esos fantasmas que un día se adueñaron de mi vida y la destrozaron... nada... porque nada son. Fueron, pero ya no son. Y no merecen más de lo que tienen.

Ya soy libre. Por fin.

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Te gustará

Antes de ver el vídeo, léeme. Está en polaco pero no te asustes; pon los altavoces y verás como... sabes polaco. Hazme caso.


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No, no somos iguales

Y mira que me da rabia escribir lo que sigue, pero no, no somos iguales hombres y mujeres en según qué cosas. No soy feminista, nunca lo he sido, pero sí defiendo la igualdad de los dos sexos en cuanto a derechos y obligaciones, pero ayer tuve que ceder ante algo que era incuestionable.

Resulta que me trajeron un paquete algo grande y de cierto peso. No es la primera vez y nunca ha habido ningún problema: el de la agencia lo sube hasta mi casa y punto. Pero ayer no. Ayer tuve que acompañar al del transporte hasta el furgón, esperar a que abriera la caja, sacara lo de dentro (que eran cuatro objetos) y entre los dos los llevamos a mi casa.

El transportista era una mujer que andaría por los treinta y tantos años. Tocó el timbre y me contó que ella sola no podía traer el paquete... porque pesaba mucho. Exactamente, luego lo miré, pesaba 27 kilos. Y tuve que ir con ella a ayudarla... con el problema que tengo actualmente para andar sin ningún apoyo...

Que no me quejo de haberla ayudado, pero mi defensa de la igualdad para todo, de que una mujer puede hacer cualquier trabajo... se me ha caído de plano. Porque no es verdad, y esa diferencia no es tampoco un mérito masculino, pero hay que reconocer que ellos tienen más fuerza, algo que lleva en sí incorporado su género. No considero que la chica sea floja, porque mirando las cajas que llevaba en el furgón, se gana el sueldo seguro y además no tiene por qué hacerse daño, pero sí es cierto que en ocasiones me han traído muchísimo más peso (prácticamente casi todo lo compro por Internet porque cada vez puedo menos), y jamás he tenido que bajar a ayudarles.

Lo que no me gustaría es que ante ese reconocimiento de una diferencia entre ambos sexos, ahora me salga algún machito sacando pecho, porque repito que el que tengan más fuerza que nosotras no es un mérito personal.

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Lenta, lenta, lentaaaaa justicia

Que la justicia es lenta estamos cansados de escucharlo, pero hay veces que parece que el rizo se riza sobre sí mismo. La cosa hoy va con que el Tribunal Supremo ha dictaminado que unos señores que en su momento defraudaron a Hacienda bajo la dirección del ya difunto José María Ruiz Mateos, la bonita cantidad de ocho millones de euros, devuelvan esa cantidad más la multa que se les impone de otros ocho, por lo que el montante a devolver al Fisco es de, también bonita cantidad, 16 millones de euros.

Hasta aquí nada de particular si no fuera porque el delito se cometió entre los años 1993-1994.

De acuerdo en que habrán apelado sobre apelación, y con ello el asunto se dilata en el tiempo; de acuerdo también en que los acusados no tenían ninguna prisa porque por aquel entonces y aparte del dinero, se pedían también penas de cárcel, penas por cierto que el Supremo ha decidido que "vamos a dejarlas estar" por el dilatado tiempo transcurrido. Pero es que resulta que el alto tribunal también ha absuelto a uno de los acusados, y eso ya son palabras mayores porque sólo hay que imaginar por un momento si el sujeto en cuestión estuviera, desde entonces, en la cárcel.

No puede ser que la Justicia vaya como va, y yo como ciudadana no lo entiendo... y quisiera llegar a comprender las razones para que un asunto tarde en llegar al Supremo la friolera de VEINTITRÉS AÑOS. ¿Cómo se resarce a alguien a quien se le ha imputado un delito, y que después de más de cuatro lustros se le dice que es inocente?. Creo que hay que tener muchas tragaderas para ponerse delante de alguien, después de media vida, y decirle: "mira chico, perdona pero nos hemos equivocado". Y voy más allá aún. Tampoco puede ser que a un grupo de defraudadores, o de asesinos, o de lo que se quiera, porque la justicia ha tardado tropecientos años... hala, lo tocado por lo palpado en cuestión de prisión, porque no nos engañemos: se dilata (con apelaciones) un proceso judicial porque se tiene dinero para ello y un tropel de abogados; porque tú y yo llevaríamos 23 años en la cárcel por ese mismo delito. Eso ni lo dudes. Y si crees que eso no puede pasar, sólo hay que recordar al inglés que pusieron en libertad el año pasado, después de doce encerrado... y era inocente.

No sé lo que pasa fuera de este país (que seguro que pasa y en algunos sitios incluso más), pero a mí lo que me duele es lo que pasa aquí. Y por eso lo cuento.

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Amazón y algo llamado progreso

El otro día leí una muy breve noticia que la verdad no aclaraba mucho en sí misma. Llevada por la curiosidad busqué más amplitud pero no encontraba nada así que guardé el enlace para seguir buscando más adelante. Y hoy por fin he encontrado esa noticia completa.

La cosa va de que Amazón, el gigante que está haciendo daño a muchos, incluído el Corte Inglés (por poner un ejemplo), ha inventado algo que ahora mismo está siendo un proyecto, pero que no tardando mucho puede ser un problema de incalculables consecuencias... a nivel mundial. Y no exagero.

Amazón ha abierto una tienda de comestibles en Seatle (EE.UU) en plan experimental, en el que no hay cajeros para pagar. Es decir: tú coges algo de una estantería y por medio de sofisticados sensores saben qué has cogido, el precio... y que tú eres tú. No te rías que luego te lo explico. Y directamente sales por la puerta y te vas a casa. Sin colas en la caja para pagar... sin cajeras que pasen por la cinta lo que has comprado y te cobren...

Eso de que saben que tú eres tú tiene su explicación: para comprar en ese establecimiento piloto tienes que tener una cuenta Amazón, con su carnet (no me gusta escribir carné) que a su vez tendrá una foto tuya. De ahí el reconocimiento visual.

Y esto que cuento no es una historieta del futuro. Ya existe y hace apenas unos días se ha puesto en marcha.

¿Alguien imagina lo que puede llegar a ser la cantidad de grandes superficies (supermercados), no sólo de alimentos si no de cualquier otro ámbito... sin dependientes?. Porque para colocar cosas en estanterías ya hay robots que parece funcionan muy bien... y gratis.

¿Alguien es capaz de pensar -sin asustarse- la cantidad brutal, a nivel mundial, de gente al paro?.

Yo posiblemente no llegue a ver todo eso a pleno funcionamiento... pero aún así me da miedo. Y repito que no es ciencia-ficción.

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Y de nuevo la Navidad

Parecía una vez más que no iba a llegar nunca, pero ahí está, puntual a su cita de todos los años, con el consabido turrón, las pastas, los problemas de kilos que llegarán en enero, los anuncios televisivos juntando a familias inventadas, con películas navideñas repetidas y repetidas, y el empeño de muchos de que tenemos que ser felices... porque es Navidad.

Cuando ya tienes una edad, la navidad es tiempo de ausencias irrecuperables, unas que se fueron sin quererlo y otras que decidieron dejarte en el camino. Y todos, unos y otros... vuelven a casa por estas fechas.

Es tiempo de recuerdos en los que el padre ponía el árbol o el belén según tradiciones, en que la madre se pasaba todo el día en la cocina amasando para luego ir al horno, y en que los más pequeños contaban los días que faltaban para los Reyes Magos. Eso quienes ya tenemos años, porque los de ahora, todos los de ahora lo tienen de otra forma: las pastas se compran en el super o en una de las escasas panaderías que aún quedan, el árbol viene ya montado con las luces y todos, el belén parece más una serie de muñecos con trazos muy modernos, y la cena, esa que reunía y aún reúne a muchos... si no está ya la abuela... se encarga.

Que no estoy contra el progreso y la modernidad, que no es eso. Pero me gusta recordar el olor de mi casa en aquellos días, los gritos de mi madre que se pegaba unas palizas tremendas guisando, y el cansancio de mi padre reventado a trabajar y que todavía se ilusionaba poniendo luces a un maltrecho pino. Y si a esa coctelera le añades el pensamiento de que estábamos todos, que no faltaba nadie y que yo era una niña que creía en todo... pues eso.

Una vez más y desde hace tantos años que he olvidado cuál fue el primero, estaré sola, pero tampoco es algo que me importe demasiado; ya no. A todo terminas por acostumbrarte. Ni siquiera tengo el recurso, que posiblemente fuera incluso mal recurso, de agarrarme el recuerdo de alguna navidad feliz con alguien "especial"... porque -es ridículo, pero es así- nunca compartí ninguna navidad con alguna de mis parejas. Y es que ni siquiera con algo así te das cuenta en esos momentos que nunca eres lo más importante de alguien.

Pero dejemos atrás, aunque sólo sea mientras escribo, ese tipo de nieblas. Llega la navidad y aunque no todos tengamos zambomba y pandereta para celebrarla y ni siquiera recordemos villancicos... es tiempo de hacer las paces y de recuperar sonrisas. Y si como me pasa a mí no tienes a nadie, no te preocupes: para el paso, detiene el mundo... y mírate. Eres alguien que nunca te abandonará, y solamente por eso... ¡¡¡ Feliz Navidad !!!.

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Gran Hermano 17 anoche

Anoche y a falta de otra cosa, vi la gala de Gran Hermano 17 la de la expulsión de alguien llamada Adara. Soy de la opinión de que las cadenas televisivas deben ofrecer de casi todo, incluído aquello que a mí personalmente no me gusta. Caso aparte es, por ejemplo, la pornografía que debe ir en un contexto distinto y en circuito más restringido y no abierto. Pero vamos a lo que vamos.

Dicen los del programa que anoche era ya la semifinal.

Salió expulsada una chica de 23 años llamada Adara que ya he visto en alguna que otra ocasión, y de la que tengo opinión formada. No voy a entrar en juicios de valor, así que sólo dire por aquello de situarla un poco que con esa edad ya ha viajado creo que a China para posar en unas fotos, que se ha echado -dentro del concurso- un novio de 20 que se considera el más guapo del mundo, y que todo su curriculum "en la casa de GH" ha sido la de llamar sinvergüenza a todo lo que se moviera sin que nadie de la jefatura del programa haya considerado que eso era un insulto; que haya llorado por todo como si se le hubiera muerto una piedra muy querida, y que se creía la reina del mambo y por tanto ganadora. Una chica que aplaude lo que le gusta como si fuera una niña de cinco años y que grita desaborlada cuando no está de acuerdo. Y tiene 23 añitos. Del "novio" ni hablo porque con lo verse uno guapo ya está todo dicho.

Yo no sé cómo se hace el casting de este tipo de programas, pero lo que está claro es que buscan lo mejorcito de cada casa, porque tanto entre los expulsados como los que aún quedan dentro... vaya panorama!.

Uno que cuando encuentra ligue, luego la deja tirada en cualquier descampado y se va. Otro que atropella a un perro y baja sólo a mirar si el coche se ha abollado. Otro que su fin en la vida es mirarse al espejo y ver lo bueno que está. Otro que dice haberse realizado quemando la peluca que llevaba. Uno más que lo único que sabe hacer es estar tirado todo el día: del sofá a la cama y a la inversa. Una que presume de choni y ahí se acaba todo. Añadimos una más que todo es santiguarse como si le fuera la vida, con todo y por todo. La de más allá que presume de lo muy que es como persona y a continuación te cuenta que tiene no sé cuántos hijos de padres distintos. Pero si sólo falta en este elenco la mujer barbuda y el fantasma de la ópera!!!.

Y encima te cuentan que son una representación variopinta de la juventud actual. ¿Y nos llaman perroflautas a los mayores?.

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Peluca o no por el cáncer

Cuando me dijeron que tenía cáncer una de las cosas que prácticamente vino sola a preocuparme fue qué haría cuando me quedara sin pelo por la quimio. Los que leyeran mis posts en aquellos tiempos (mensajes que fueron borrados después), quizás recuerden mis dudas que expuse aquí mismo, e incluso que finalmente decidí que no me pondría pañuelo ni peluca ni nada. Me daba coraje casi verme obligada, por una sociedad que mira todo aquello que le suene a extraño, a tener que ocultar algo que ni yo había buscado, y a lo que hay que darle normalidad de una vez por todas.

Cierto que no es normal ver por la calle a mujeres sin pelo, calvas, y cierto también que la única vez que salí así a la calle (con una gorra, por si acaso, en el bolso) me agobié muchísimo, porque una no está acostumbrada a que el mundo, todo el mundo, te mire sin recato alguno. Porque esa es otra: te miran sin pudor, aunque quizás lo peor es ver los codazos entre sí. Llega incluso a la crueldad... aunque ellos no lo sepan.

La segunda vez que salí de esas guisas fue a mi patio a tender la ropa, y el ver a algunos vecinos llamándose entre sí y ocupar las balconadas como si yo fuera el paso de un Cristo. Ninguno tocó el timbre de mi casa a ver qué me pasaba o si necesitaba algo. Son cosas con las que aprendes a vivir, a la fuerza, pero lo aprendes.

La primera vez que ví, yo ya con el cáncer arrastras y caminando con la peluca que ocultaba el sentir miradas, a una mujer completamente calva era una chica joven y de metro ochenta de altura. Un bellezón que luego pensé seguramente era una modelo y creo que no me equivoqué. Me fijé en que la gente la miraba pero enseguida la olvidaban.

La segunda mujer que me encontré por la calle, calva, era ya mayor y tenía una de las miradas más tristes que he visto en mi vida. Fue en la zona donde vivo y en más de una ocasión he querido verla de nuevo aunque no la conozco de nada, pero no ha sido así. No sé qué ha sido de ella. Y cosas que pasan, también entonces me fijé en la mirada de la gente: lo hacían con aquellos codazos que me dolían tanto, sin recato y con descaro incluso... no como a la otra chica pero sí como a mí. A lo mejor y posiblemente sea una tontería lo que voy a decir, es que los viandantes pensaron lo que yo: que la primera era una modelo... y la segunda tenía cáncer y no merecía un poco de ternura en el gesto.

En estos días mi mente se dispara a tiempos que creía pasados, posiblemente porque no me encuentro bien; está durando demasiado todo ésto y tendré que tomar una decisión que no quiero pero por mucho que controles... no controlas. Y al ver la imagen sonriente de una presentadora de la televisión murciana, de 34 años la criatura, que ha vuelto al trabajo sin pelo... imágenes olvidadas han vuelto a ser presente.

No sé qué haría ahora... pero sí sé lo que no haría. Peluca, pañuelo o nada debería ser una normalidad dentro del drama que supone. A lo mejor algún día...

Si alguien quiere leer el enlace que hay más abajo, quizás entienda algo mejor, porque el texto es, aparte de real... tremendo.

Carta de una hermana.

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Por menos se declaraba una guerra

Para empezar y en una especie de declaración oficial diré que no soy monárquica; tampoco, visto lo visto últimamente, tampoco soy republicana por lo que, resumiendo: sé lo que no soy.

Dicho lo anterior vamos a los asuntos que diría aquel. Resulta que el rey de España Felipe VI, Jefe del Estado por más señas, ha ido de viaje oficial a Portugal, y allí nuestros hermanos íberos le han invitado a lo que en nuestro país es el Congreso de los Diputados. El rey español ha dado su correspondiente discurso y al terminar sus señorías (o como se llamen en portugués) se han puesto en pie aplaudiendo al monarca. Como se verá, nada que no sea normal en cualquier país. Pero resulta que un grupo de más o menos treinta de esas señorías de izquierdas todos ellos se han puesto en pie y no han aplaudido e incluso algunos ni siquiera se han levantado de sus asientos.

Dicen los que saben de estas cosas, que el problema es que no "reconocen" a Felipe VI como autoridad oficial... porque no ha sido elegido democráticamente, y por tanto de ahí ese gesto de negación.

Vamos a ver hermanitos portugueses. En primer lugar si ha sido elegido o no mediante urnas no es un problema vuestro. De momento es un Jefe de un Estado que va en visita oficial, y por lo tanto invitado-aprobado por vuestro gobierno... legítimado.

En segundo lugar no creo que Portugal, debido a su historia, sea quien debe darnos clases de democracia; y si se me apura... el que esté limpio que tire la primera piedra... que en todas partes, en algún momento, han cocido habas.

En tercer lugar y mientras no se demuestre otra cosa (que naturalmente tienen que decir exclusivamente los españoles), Felipe VI es el representante oficial de España y solamente por ese hecho merece respeto. Lo que haya que hacer, si se decide hacerlo, se hará aquí y no necesitamos de gestos absurdos de fuera.

Por mucho menos y no hace tanto, se declaraba la guerra a un país, y no que esté de acuerdo con empezar a tortazos con nadie, pero sí estoy un pelín harta de que, y lo hacemos nosotros mismos, todo lo de aquí es miserable y lo de fuera maravilloso. Que algunos parecen tontos, por Dios.

Por si alguien se ha saltado el primer párrafo, insistiré en él: no defiendo nada salvo a mí (en ese punto estoy ahora mismo), pero ya está bien de algunas cosas. Hemos, y digo hemos por aquello de no señalar, votado dos veces lo que se ha votado en urnas y como si estuviéramos aburridos y sin nada que hacer ¿nos metemos con el Jefe del Estado?.

Es como cuando en tiempos de Franco se ponía mucho fútbol para que el personal estuviera entretenido y no pensara. ¿O es algo que pasa ahora?.

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Los jubilados tienen la culpa de todo

Pues eso mismo: que los jubilados españoles tienen la culpa de todo lo que pasa en este país, y si alguien no me cree que siga leyendo.

Según cuentan por ahí fuera (fuera de este blog, claro está), mucho de lo que pasa en España es culpa de esos que antes eran venerables ancianitos y que ahora parecen ser los malvados de la película. Todo, absolutamente todo es de esos que suelen peinar canas, que antes pasaban los días jugando al dominó y que ahora parecen empeñados en fastidiar las vidas ajenas.

¿Que hay mucho paro?. La culpa es de esos abuelos que siguen trabajando sin dejar paso a la gloriosa juventud que añoran. Y yo ahora, echando mano de nuevo a mi supina ignorancia me pregunto: ¿y quienes son esos vejestorios que siguen trabajando cerca o más de los 70 años?. Gobierno, oposición, altos cargos, concejales, dueños de empresas... ¿sigo?. Y resulta que parándome a pensar -algo que hago de vez en cuando- me encuentro con que la mayoría de los antes mencionados son elegidos por las urnas. ¿¿¿Entonces???.

Que la ídola de este país -eso dicen- es Belén Esteban, famosa como todo el mundo sabe por sus logros en bien de la humanidad. Que la siguen -eso dicen- dos millones de personas diariamente en el programa donde colabora, y naturalmente -faltaría más- esos dos millones de imberbes son jubilados, como si no hubiera más población borreguil en este mi país.

Que si suben los precios. La culpa, toda todita toda es de esos inútiles que cobran una pensión por no hacer nada, porque si la quitáramos (la pensión), las cosas irían mucho pero que mucho mejor. Pero claro hay que pagarles para que luego se vayan, gratis, a Benidorm a veranear. Ahora eso sí, cuando alguien se muere por no pagar la luz o el gas o lo que sea, entonces todo el mundo se pone de pie, vociferando que dónde estaban sus hijos. ¿En qué quedamos: es obligación de los hijos o del Estado el que coman?. A ver si os aclarais, mocetones.

Y por último -no será porque no me guarde cosas en el tintero- la censura de todos contra los mayores, que no siempre son ancianos, algo que olvidan la mayoría. Si se echa novio/novia... es por soledad, pero ojo con mantener relaciones íntimas que eso es una guarrada a esas edades. Si se tira por la ventana, es culpa de los hijos que lo tenían abandonado (léase también: abandonada). Si explota la botella de butano es culpa de quienes ni iban a verle, porque si hubieran ido se habrían dado cuenta que tenía problemas derivados de la vejez, porque no apagar el fuego de la cocina -por ejemplo- es algo evitable, perooooo... habría que haber metido al abuelito en una residencia... que los hijos no pueden pagar porque están parados (no olvidemos tampoco que según el día no tienen por qué cargar con los padres)... peroooo... también el Estado (o sea: todos) no tienen por qué asumir los gastos del abuelo... así que estamos en el bucle "la pescadilla que se muerde la cola".

Resumiendo: la obligación de atender a los padres es de los hijos, pero como no hay por qué cargar con ellos y que te amarguen la vida, lo mejor es que sea el Estado quien se encargue de la residencia que le acoja, pero como no hay dinero para eso ni para nada (más que para pagarles los sueldos y prebendas a quienes mandan) la obligación de atender a los padres es de los hijos... y seguimos con el bucle.

Total que algunos, con esa sabiduría que da la vida y que les hace destacar del resto de los mortales, encuentran la solución y la cuentan al mundo con el gracejo que les caracteriza: ¡¡¡ que se mueran y dejen de molestar!!!.

Menos mal que el tiempo lo pone todo en su sitio y dentro de veinte años como mucho la mayoría de esos intelectuales de la vida será también un viejo verde asqueroso chupasangre (apelativos que leí el otro día).

Hala guapos: os esperamos a este lado de la calle.

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Periodismo con mano de obra barata

Ya en alguna otra ocasión lo he comentado, pero visto lo visto un día tras otro, está claro que hay que repetirlo. Últimamente, y no creo ser la única que se haya dado cuenta, lo de leer la prensa (en mi caso digital) se está convirtiendo en algo hiriente a la vista; y no me refiero al detalle sobre cómo contar las guerras y los atentados, o cualquier otra desgracia provocada por la mano del obra o de la naturaleza, que de eso habrá que hablar otro día, si no de lo mal que se está escribiendo en medios profesionales y a los que se les presupone, al menos, un corrector ortográfico. Pero hay cosas que ni con corrector se solucionan.

Es fácil leer día tras días, en esos medios de comunicación, frases que tienes que pararte y releer... porque a golpe de primera vista no hay dios que entienda. Pongamos un ejemplo de hoy mismo que clarificará lo que intento decir.

Hay una noticia de hace un momento, en prensa, que cita que un hombre de 34 años se ha entregado a la policía después de matar a su madre de 54, en Gijón (Asturias, España). La cosa ya pinta, de entrada, escabrosa. Bien, abres el titular y te encuentras con que el susodicho se ha "arrepentido" (podía haberlo antes de) y se ha ido a una comisaría a contar lo malo que era. Y para quien quiera saber parte del final: efectivamente han encontrado a la madre muerta, asesinada. Pero vamos a lo que nos ocupa hoy, y que no es distinto de lo que nos pudo ocupar ayer o mañana.

El que escribe, que se supone es un periodista o al menos un becario (becario: chico-chica universitario, estudiante de periodismo, que está en prácticas o también universitario que ha terminado la carrera y está haciendo méritos para encontrar un puesto de trabajo), escribe lo siguiente (copiado literalmente):

Las investigaciones barajan la posibilidad de que la mujer pudiera haber muerto por asfixia tras ser estrangulada...

Hombre, no soy universitaria pero si te estrangulan... mueres por asfixia. Digo yo. Porque que te estrangulen y mueras de gota, como que no le pega.

Pero es que así todos los días. Y una, en su subliminal ignorancia, se cansa. Porque se supone que son profesionales del lenguaje.

Y no voy a referirme, porque no quiero hacerme mala sangre, a un comentario que un... un... hace al respecto de esa misma noticia y que a pesar de ser solamente tres palabras, da ya idea de la clase de elemento que es. Dice:

Algo habría hecho (la madre).

En fin, que siempre hay un roto para un descosido y que dos guantás a mano abierta no le vendrían mal al del comentario. Qué violenta estoy esta mañana, por Dios!!!.

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Nunca es tarde para aprender

Lo de hoy sé que sólo es importante para mí pero ¿por qué no contarlo?. Resulta que llevo unos días, demasiados ya, que no estoy bien, no sé por qué pero tengo a mi cuerpo enfadado, y como lo estoy pasando mal he "suavizado" las comidas. Hace ya tiempo que leo por ahí fuera que comer "al vapor" es muy sano, que todo está muy rico... pero como somos hijos de lo que hemos recibido y en casa, siendo yo pequeña, no había costumbre de comer "al vapor", pues eso: que no tengo costumbre.

Así que aburrida ya de "todo a la plancha, o hervido o similares", pensé en ese "al vapor. Ví un artilugio con agujeritos que dicen es para eso puesto sobre una cacerola pero valía un riñón y parte del otro. Miré más pero debe ser que te lo mandan (por Internet) con las verduras ya hechas y calentitas, porque los precios asustan; y eso que no me refiero a uno de esos aparatos maravillosos que van muy completitos, si no al cestillo con patitas o parecido. Porque treinta y tantos euros, para mí, es mucho.

Y llegó el Friday no sé qué más, y unos inflaron precios un poco antes para poder rebajar, y otros los bajaron de verdad. Y el artilugio que había visto días antes había bajado su precio... a la mitad!!! y encima sin gastos de envío. Y allá que lo compré.

Lo he recibido hoy, precisamente en un día que no se lo doy a pasar ni a mi peor enemigo, así que ni corta ni perezosa me he hecho un pescado con verduras... al vapor. Y como soy inexperta total en el asunto, se me ha salido el agua de la cacerola (se ve que había puesto mucha); me he quemado un pelín; me he desesperado porque los tiempos leídos no eran los míos... Total que esperaba un desastre final.

Pero no. Estaba todo riquísimo y solamente con un poco de aceite de oliva y sal ya puesto en el plato. Ha sido impresionante darme cuenta de cada sabor de cada verdura, una a una; y el pescado (una pescadilla) exquisita. Si hubiera podido echarle "cositas" (pimienta por ejemplo) hubiera estado muy rico, pero para ello esperaré a que mi cuerpo se ponga en su sitio.

Antes tenía que haber probado esa modalidad de cocina. No tiene nada que ver con "los hervidos". Nada. El sabor es completamente distinto y no hace falta ni disfrazarlo con hierbas, adobos y demás extras. Así que ahora a esperar poder disfrutarlo plenamente. Qué rico estaba todo!!!.

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Shannen Doherty

Posiblemente el nombre de Shannen Doherty no diga demasiado en sí mismo, salvo cuando se le ve el rostro que ya resulta más reconocible. Fue una de las protagonistas de la serie televisiva "Sensación de vivir", de la que por cierto apenas vi en su momento uno o dos capítulos porque me pilló algo mayor para algo eminentemente juvenil.

¿Que por qué hoy escribo sobre esta actriz?. Por una foto que según cuentan ella misma ha publicado en Instagram y que coloco algo más abajo. Por lo que he leído corresponde a su primer día de radioterapia y comenta que la odia. He tenido que sonreir. ¿La odia ya el primer día?. Ha pasado anteriormente por la quimio (algo que está claro viendo su cabeza) y por experiencia propia puedo afirmar que cuando llegas a la radio no la odias y menos el primer día, sencillamente porque vienes de algo terrible como es la quimio... y no exagero. Después sí, pero esa es otra cuestión.

Lo que me ha llamado la atención y mucho en la foto es que no esté hinchada o aparentemente gruesa si se prefiere, porque es uno de los efectos de la quimio más visibles (aparte del pelo), aunque pensándolo bien y dada su situación es normal que esté delgada...

Por si alguien no sabe qué le pasa a esta buena mujer, tenía que haber empezado contando brevemente lo que sigue: tiene cáncer de mama pero con una metástasis brutal en el hígado y en el cerebro, por lo que posiblemente -y ella también lo ha comentado en las redes- no lo supere.

Es difícil ver su imagen en la foto de la serie que la hizo conocida (es la chica morena de la derecha... por si alguien no la relaciona por los cambios físicos que está sufriendo) y a continuación visualizar la de hoy mismo. Recuerdo que una noche me hice, a mí misma, una foto cuando estaba como ella pero más enorme sobre todo de cara; hay veces que me encuentro con esa imagen por el ordenador y no me reconozco. Alguien podrá pensar que para qué la guardo; ¿y por qué no?, al fin y al cabo soy yo también en un momento muy duro de mi vida.

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Lo de Mercadona

Creo que últimamente me estoy volviendo torpe en todos los sentidos, y digo eso porque es como si el mundo fuera por un camino y yo por otro y aunque nos vemos... no nos encontramos. No sé si es que la gente en general se ha vuelto muy irascible con todo y con todos, al tiempo que yo me he reblandecido en mis planteamientos o qué.

Y por aquello de poner un ejemplo sobre lo que quiero decir... hablemos de Mercadona.

Desde hace ya mucho tiempo vengo observando como una "preocupación" (léase con cierto tono irónico) a nivel medios de comunicación sobre lo que se ha dado en llamar "fenómeno Mercadona": un supermercado que nació de una pequeña tienda en un pueblo de Valencia (España), y que se ha convertido en una especie de enseña sobre cómo triunfar a nivel nacional (algo así como lo sucedido con Zara). Y como es sabido que cualquier tipo de triunfo ajeno conlleva la envidia, pues eso: que a ver dónde está la trampa porque -dicen- no es posible que con los tiempos que corren una cadena de supermercados esté ganando cuando todos los demás pierden.

Que quede claro antes de seguir que no tengo nada que ver con Mercadona (ésto para los más suspicaces), ni trabajo ni he trabajado allí jamás, ni conozco a ningún empleado, jefe, proveedor, etc, etc, etc. Simple y llanamente soy una persona que compra allí y que asiste, en cierto modo estupefacta, ante el acoso y derribo de una de las empresas españolas que están dando puestos de trabajo... aquí.

Se habla, por muchos que dicen saber de buena fuente, que los empleados están poco más que con cadenas y mordaza. Que no pueden hablar de lo mal que están trabajando allí, que si lo hacen (lo de hablar mal) les despiden. Naturalmente. ¿En qué empresa del mundo mundial se permite que los trabajadores de la misma despotriquen mientras cobran un sueldo?. Una, solamente quiero una.

Que si trabajan un montón de horas. Que yo sepa... siete al día, pero vamos, diremos ocho para que nadie se altere. Que yo sepa prácticamente en el comercio español se pueden trabajar... todas... aunque no lo admitan. Y ocho horas, que yo sepa, es lo que se ha trabajado siempre sin que haya muertos en el camino. Que cobran muy poco. ¿Perdona?. Para un recién entrado en la cadena, andan por algo más de 1.000 euros (a mí me han comentado que son 1.150 concretamente), y que cuando ya llevan unos años pueden llegar con facilidad a superar los 1.400 €. Los que dicen que esos sueldos son una miseria ¿tienen idea de por cuánto está trabajando la gente?. Que no duran porque a la mínima les despiden. Yo conozco (por ser clienta nada más) a empleados que llevan, mínimo, diez años en Mercadona (y no tengo por qué mentir); cierto que en ocasiones les trasladan de centro, pero algunos se mantienen en el mismo sitio.

Y por último hay quienes comentan que no puedes pedir la baja por enfermedad, y que incluso han visto o conocido a empleados con brazos escayolados y cosas por el estilo. Que yo sepa cualquier empresa, la que sea, si te rompes el brazo te evita hacer cierto tipo de cosas pero no te da la baja para que estés mes y medio en tu casa tocando el piano con la otra mano. Yo al menos nunca he conocido a ninguna en mi larga trayectoria laboral. Es más, he tenido que ir a trabajar con una gripe y su consiguiente fiebre.

Hace ya muchos años trabajé durante uno de mis veranos en un organismo oficial (lo he hecho en varios). El contrato, como es fácil de entender, era precario (de cinco meses exactamente) y el trabajo consistía en estar SIETE HORAS seguidas delante de un ordenador rellenando unas fichas. El contrato decía que podíamos parar durante quince minutos cada dos horas y andar un poco... algo que JAMÁS se nos permitió hacer. Si ibas al aseo tenías que pedir permiso... si tardabas o eso creían, venían a buscarte... y si pedías permiso por segunda vez... te lo denegaban. Únicamente teníamos, a las tres horas de haber comenzado la jornada, veinte minutos para desayunar; si tardabas más en volver, había una advertencia en la que te anunciaban que a la segunda te ibas a tu casa.

Otro verano trabajé seis meses en otro organismo oficial. Faltando mes y medio para la finalización del contrato hicieron unas obras en la sala donde estábamos y en un momento dado tiraron por el suelo un cable; en el instante en que yo pasaba sobre él alguien lo movió levantándolo. Me dí con la cabeza contra la esquina de una mesa; me mandaron a la mutua enseguida donde me vendaron el hombro que me había lastimado y cinco puntos entre la ceja y la frente. Me fui a mi casa. Al día siguiente volví al trabajo y estuve una semana con el ojo morado, cerrado y con puntos y un mes con el hombro vendado primero y con una especie de faja después. Ni se me ocurrió pedir una baja... ni creo que me lo hubieran permitido. Y en ambos lugares, si dabas problemas del tipo que fuera, no te volvían a llamar nunca más. Y lo sabíamos.

Hablan de que en Mercadona hay esclavitud. Lo que yo he contado lo sufrí de primera mano... y eso sí era esclavitud.

Creo y es mi humilde opinión, que la gente que habla y comenta, o no han trabajado nunca y sueñan con utopías o tienen unos trabajos fabulosos donde pueden hacer lo que les venga en gana, cobran unos sueldos de estrellas de cine americano y sus jefes ni van. No encuentro otra explicación.

Y tampoco comprendo esas ganas de "tumbar" a las únicas empresas que están creando puestos de trabajo. Porque cualquier persona que no viva de rentas, sabe perfectamente cómo está la situación laboral de la calle.

Y sí, compro habitual y mayoritariamente en Mercadona porque al cabo del mes me supone un gran ahorro en la compra y eso, cuando no tienes, siempre es mucho. Lo único que no me gusta demasiado es lo de las marcas blancas, pero entiendo que es la forma de abaratar precios... y hay muchas marcas (aunque algunas incluso lo nieguen) que están sobreviviendo gracias a que sus productos están en las estanterías de las grandes superficies, aunque sea en forma encubierta (bajo una marca genérica). Solamente hay que leer la letra pequeña.

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La nueva ministra de Sanidad

Pues bien empezamos con el nuevo gobierno de Rajoy. Y que conste que no voy a entrar con que Cospedal sea nueva ministra de Defensa... eso para otro día.

Dolors Montserrat es la flamante ministra de Sanidad, y sin haber siquiera comenzado en su cargo ya tiene problemas que va a ser difícil explicar, aunque me temo que Rajoy va a seguir con su historia interminable de callar y dejar correr el viento.

Pues eso que la ministra resulta que tiene unos padres que tienen una empresa (no sé si más, pero hoy hablaremos solamente de una) llamada "Montserrat Operador Logístico, S.L", que parece es de transportes. Y dicha empresa, y ahí viene el susto, aparece en la lista de morosos de Hacienda por la bonita cantidad de 2.305.822,98 euros.

¿Cómo os habeis quedado?. Sí, ya sé que yo no soy responsable de lo que haga o deje de hacer mi familia pero... la mujer del César no sólo tiene que serlo, si no parecerlo.

Aquí la lista de Hacienda por si alguien quiere buscarse.

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Día de Difuntos

Después de la locura del Halloween llega el 2 de noviembre, Día de los difuntos, donde la tradición más ancestral recordaba a sus muertos, a todos, fueran santos o no.

Recuerdo de toda la vida a mi madre poniendo en este día, unas mariposas en aceite. Que nadie se asuste; no eran mariposas de volar, si no unas palomillas que supongo se han extinguido a fuerza de olvido de algo parecido al papel encerado que tenían una pequeña mecha de vela en el centro, y que se colocaban flotando en un pequeño recipiente con aceite. Se encendían tal día como el de hoy y se tenían así hasta que se apagaban por sí solas. Una por cada ausente. Jamás se le olvidó ni ponerlas ni encenderlas... hasta que murió mi padre; entonces solamente ponía una... por él... y se hinchaba a llorar durante todo el día. También era el momento, en esta jornada, de ir al cementerio donde sólo estaba mi progenitor. Ahora los tengo a los dos. No le gustaba el Día de Todos los Santos, el de ayer. Se me olvidaba: antes del cementerio, iba a misa. Era la única misa a la que asistía en todo el año. Creo que estaba enfadada con Dios... por lo de mi padre. Luego, con los años y mucho antes de estar enferma, dejó de ir a misa, a esa misa de difuntos, pero nunca de ir al cementerio... hasta que olvidó.

Es muy triste y lo digo porque lo he visto, ir dentro de 15 ó 20 días, cuando aún falte mucho para la navidad, ir al cementerio. Todas las flores puestas tal día como ayer, completamente mustias y relegadas de nuevo a que se cumpla una nueva fecha para ir a rendirles algún tipo de homenaje a los que viven allí. Y allí seguirán (las flores) hasta que los encargados de la limpieza las quiten. Y luego el abandono generalizado más absoluto, porque parece que si no hay un "día", nadie se acuerda de sus muertos.

Hay quien dice que ellos, los muertos, ya han tenido su vida y que no es cosa de ir mirando hacia atrás, ni con ellos. Que hay que mirar al futuro que es donde está todo. Que hay que vivir carpediem, el presente. Todo eso está muy bien pero permítaseme unas pequeñas puntualizaciones. El futuro no es nada, es aire; no existe y a lo mejor no se vive nunca. El presente es un instante tan fugaz que escribiéndolo, ya se ha perdido para convertirse en pasado. El pretérito es memoria, recuerdo, quizás añoranza... pero también es lo único realmente nuestro; y en ese pasado están a quienes quisimos y que se han tenido que ir no sé bien dónde.

Lo que pasa es que en ese cementerio personal de cada uno hay más de los que se ven, de a quien llevarle flores o ponerle palomillas. Están también esos otros ausentes que han merecido serlo y que son un poco o un mucho muertos vivientes, con sus máscaras de andar por casa, que respiran comen y duermen, pero que un día decidieron de alguna forma ser lo que son hoy: difuntos sin haber muerto.

Pues nada, feliz día a todos, vivos y menos vivos, porque seguramente algún día a la mayoría (no me cuento) alguien les pondrá mariposas en aceite.



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OT el reencuentro

Mi cuerpo, el de ayer, no presagiaba que pudiera ver "OT el reencuentro", o lo que es lo mismo: el concierto de Operación Triunfo-1, pero al final me pude poner frente al televisor y disfrutarla.

Y digo bien: disfrutarla, porque salvo un par de cosillas o mejor dicho, de participantes, la disfruté y mucho.

No es cuestión de añoranzas sobre un programa que ha dado mucho al panorama musical español, si no de recordar algo que sucedió hace quince años (cuántas cosas han pasado desde entonces) con una sonrisa, y valorando lo mucho o poco que han evolucionado algunos de sus concursantes. Lo del éxito es algo que si algunos supieran cómo se consigue, lo fabricarían en plan industrial; pero no, el éxito siempre llega acompañado de mucho trabajo y de bastante magia. Porque ¿dónde radica la diferencia para que unos lleguen donde llegan y otros apenas pasen la línea de los mediocres?. Vaya usted a saber.

Pero hablemos de lo que sucedió anoche, teniendo presente que a algunos de ellos hace muchos años que no los he vuelto a ver.

Me sorprendió el progreso de Verónica, la alicantina de Elche que desafinaba estrepitosamente hace quince años y que a pesar de los muchos nervios, manejó la música muy bien anoche. Se nota el trabajo hecho y sobre todo el tesón. Eso sin contar por el bellezón en que se ha convertido: era guapa entonces pero ahora está impresionante.

Voy a meter en un único grupo a algunos de los cantantes de anoche porque no quiero tampoco darles muchos palos.

Juan Camús aburrió hasta lo indecible y fue pesado hasta decir basta con el cantad conmigo; creó polémica intentando destacar y vaya si destacó por lo tremendamente cansino de su actuación; posiblemente si no fuera por esa polémica no recordaría ni su nombre.

Hubo un chico, Alejandro Parreño, con pañuelo en la cabeza que no lo hizo mal... pero pasó sin pena ni gloria.

Mireia, la chica rubia que primero cantó en grupo y después sola, tenía una gran voz y lo hizo muy bien... pero no la reconocí y por tanto no sé si ha mejorado o no.

Javián... más de lo mismo, sin nada que destacar.

Geno una buena voz pero que no pasa de ahí.

Álex también con una gran voz pero no consigue traspasar más allá del momento.

Natalia, guapísima también, con muchas tablas ha sabido ganarse a una gran parte del público. Será digno de ver qué hace cuando cumpla algunos añitos más.

Naím Thomas, dicen que el gran desaprovechado. Canta muy bien pero no consigue hacerse un lugar. Estuvo un pelín forzado anoche.

Gisela... me costó y mucho reconocerla físicamente. Se ha arreglado tanto la cara (está muy guapa pero...) que parece otra persona. Cantó muy bien, pero la sorpresa inicial de no saber quién era hizo que la mente se distrajera "buscándola" en la memoria. Ha mejorado en su aspecto, eso está claro pero también es una más del montón: ha perdido su personalidad, que la tenía. Una muy buena voz.

Nuria Fergó. Físicamente la vi muy delgada... y mayor, más que el resto. Pasó sin grandes ruídos. Una más.

Manu Tenoria es un hombre que aparte de su guapura, no canta mal (un poco chillón para mi gusto) pero que de nuevo no consigue lo esperado. Prácticamente lo tiene todo para triunfar, pero por alguna razón lo hace a medias. Y ya se le va pasando el arroz.

¿Qué voy a decir de David Bustamante que no sepamos todos?. Una enormidad de voz, simpático como el que más, anoche volvió a enamorar con todo él. Sabe lo que hace, conoce su oficio, y lo sabe vender muy bien. No defraudó.

Rosa. Ay mi Rosa. Me enamoró la primera vez que la escuché cantar. Tiene no sé si la mejor voz de todos, pero desde luego sí la más desaprovechada de OT1. No sé dónde está el problema, pero esta chica no cuaja. Anoche estuvo muy nerviosa y se le notaba. Tiene una enormidad de voz pero es como si no supiera qué hacer con ella. Fue un lujazo verla (tiene un encanto especial cuando baila), pero los nervios podían con todo. Lo tenía todo ganado desde el primer día que apareció en televisión, incluído el público, y no ha sabido aprovecharlo. Calidad para haberse convertido en la mejor voz española... pero algo ha fallado en el camino. Sigue cantando de emocionar.

Chenoa. ¿Qué decir de una de las mejores cantantes del momento?. Se lo ha trabajado a conciencia, canta como le da la gana, está guapa a rabiar, y siendo una de las mayores del grupo (41 añitos) no ha perdido la alegría que tenía, mejorando como los buenos vinos. Es una gozada verla, oirla y disfrutarla. Lloró al final lo que no está escrito; lo pasó mal cantando con quien fue su amor Bisbal y está claro que es una mujer a quien las emociones le pueden. Grande Chenoa porque sin molestar ha sabido hacerse su propio hueco en el panorama de la música. Todo un placer verla y escucharla.

Y llegamos a David. Bisbal, claro. Muy hecho, con muchas tablas y muchos aviones/carreteras en el cuerpo. Ha dejado de ser aquel chaval de tirabuzones y se ha convertido en un hombre. Ha perdido un poco de brillo en la mirada y anoche, cantando "Escondidos" con Chenoa, estuvo muy pendiente de ella y muy poniendo barreras también. No sé si hubo "cobra" o no (yo no la vi), pero sí la frenaba. Cantando estuvo soberbio y como siempre no defraudó. Más comedido (los años no perdonan) pero sigue siendo él; la gente le quiere... y él lo sabe. Grande también y para nada el segundón de OT1.

En conjunto el concierto de anoche fue todo un éxito porque incluso quienes no guardan en la memoria nada de entonces, creo que disfrutaron. Yo, sinceramente, mucho. Porque aquellos chavales de hace quince años, marcaron una época y son lo que son gracias a un programa que fue muy innovador, y que duda cabe que a mucho trabajo de ellos mismos y de quienes les han rodeado. Muchos han llegado, otros siguen peleando y algunos se ha quedado en el camino, pero todos ellos (con nosotros) formaron un programa muy especial que se llamó Operación Triunfo, haciendo también especial su Primera Edición. El resto de las ediciones pasaron a ser "una más".

Que sí, que disfruté mucho anoche y eso es lo que vale al final.

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Cuando todo el mundo escribe

Últimamente estoy muy analfabeta en cuanto a leer; vamos, que no leo nada más allá del periódico. Debo tener algún problema de visión, digo yo, porque enseguida empiezo a tener los ojos "salados", con lo que el lagrimeo es constante y así es imposible. Pero vamos a lo que vamos.

Hay mucha gente, demasiada, que cree que lo de escribir, bien se entiende, lo puede hacer cualquiera. Hablo no de escribir en cualquier parte (como en un blog), si no de hacerlo en un libro. Es frecuente, a poco que te fijes, encontrar multitud de libros (en Amazón, en Casa del Libro, etc) con nombres que nada más conocen en su casa. Y no es que haya que ser famoso para escribir, no es eso, pero sí hay que tener una cierta mano.

Es como aquel que dice que hacer puentes es fácil... y se pone a construir uno. Hombre, hacerlo se puede, pero que no se caiga cuando pase uno es otra cosa. Pues lo de escribir un poco lo mismo. Hay que hilvanar una historia, que los personajes tengan enjundia (garra, fuerza), que los cauces de la trama enganchen. No es tan sencillo como parece y sobre todo algo que muchos olvidan: no todos servimos para lo mismo.

Escribir es un arte; no estoy descubriendo nada nuevo. Como el pintar, como el esculpir, como el hacer cine. Y hay que saber lo que uno se trae entre manos. Porque te hayan dicho de pequeño en el colegio que escribías bien no es motivo para cuando ya eres mayor martirizar al lector. Porque hay que reconocerlo: hay cada bodrio por ahí, que ya les vale. Pero como se trata de ser justos, también habría que añadir que: hay cada bodrio también entre escritores acreditados, que también les vale.

Lo de coger un libro y disfrutar con él va a gusto del consumidor. Personalmente no me gustan, por ejemplo, los libros de viajes personales, y eso no quiere decir que sus autores lo hagan mal; simplemente a mí no me atraen. Es como con el cine: no me van pero nada de nada las películas de terror o las de ciencia ficción. ¿Que hay un público para ellas?. Claro que sí, pero ello no quiere decir que los espectadores de esos films se vayan a poner todos a hacer cine, ¿verdad que no?. Pues lo mismo a la hora de escribir.

Es como alguien, famosillo de turno casi siempre, con cuarenta años se pone a escribir sus memorias. Perdone usted, pero a menos que se sea un genio en algo, poco podrá contar con cuarenta años, digo yo. Pues lo cuentan y encima hay quienes lo compran. Me reí mucho yo sola cuando, por ejemplo, un conocidísimo presentador de esta nuestra televisión escribió un libro contando sus cosas; vendió lo que no está escrito dicen; pero lo peor es que se lo creyó y entonces escribió un segundo libro sobre el mismo tema (su vida). Y es más, ha hecho una "obra de teatro" sobre lo mismo. ¿Disculpe?. Lo de la azarosa, inquietante y digna de leerse vida de un presentador de televisión... como que no, y que conste que intenté leerme el primero de sus libros por aquello de la curiosidad... y no pude terminarlo. No entro a valorarlo como tal, simplemente digo que no pude terminarlo.

Y es que como ya he dicho antes, el escribir no es como el comer, que se aprende con la vida. El escribir es un don y por tanto concedido solamente a unos cuantos privilegiados. Como el ser el novamás de las matemáticas, o de las ciencias, o de la canción sin ir más lejos. Y que conste que no hablo de ganar dinero con los libros; hablo del inmenso placer que produce coger pluma y papel (o teclado del ordenador) y encontrarte contando una historia que a tí y sólo a tí te fascina; lo que llegue después (lectores) si es que llega siempre será por añadidura.

Pues eso: que estoy bastante harta de aburrirme leyendo libros que no consigo acabar. Eso cuando leo, que últimamente doy pena hasta con eso.

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Se puede ser más inútil?

Lo que me he podido reir leyendo la noticia. Resulta que en Parla (Madrid, España) una mujer recibió varios mensajes donde le decían que su hijo de 21 años había sido secuestrado, y pedían 600 euros por liberarlo; como en las películas, si avisaba a la policía, le matarían. La pobre señora, supongo que más asustada que otra cosa y sin saber bien qué hacer, se presentó en la comisaría contando lo que le pasaba.

La policía se puso a buscar soluciones. Y se encontraron al jovenzuelo andando por la calle. Relató a los agentes que le habían liberado sin sufrir daño alguno, pero claro, al preguntarle más se asustó y contó la verdad. Se lo había inventado todo y escrito los mensajes él mismo a su madre: tenía una deuda de 600 euros y no sabía cómo pagarla.

Se le ha detenido por simulación de secuestro. Ni imaginar quiero lo que le espera en cuanto llegue a casa por el susto sobre todo que le dió a su pobre madre.

En Parla tenía que ser.

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La hipocresía de la solidaridad

A veces pasan cosas, más o menos a nuestro alrededor, que de pronto frenan el paso y te hacen reflexionar. Una de ellas son los terremotos que desde hace una semana están asolando Italia.

Y digo lo que digo porque cuando ocurre un terremoto o cualquier otro tipo de desgracia natural en cualquier país lejano, todo son peticiones de ONG para ayudar a los damnificados a reconstruir, y cuentas bancarias donde aportar donaciones.

Pero cuando la tragedia ocurre cerca de nosotros, en países cercanos o incluso en el nuestro propio... ese es otro cantar.

Italia lleva una semana más o menos con un seísmo tras otro, derrumbando ciudadades enteras y con decenas de heridos... y aquí anda el resto del mundo -incluídos nosotros- pensando en nuestras cosas.

Incluso los encargados de dar noticias (prensa, televisión...) parece que pasan de puntillas por lo que está padeciendo el pueblo italiano. Y que conste que ahora es Italia, pero pasa igual cuando ocurre una desgracia natural en Suiza, o en Austria o similares.

¿Hay que ser jamaicano o tailandés para que se nos mueva algo por dentro?. Parece que sí. El rasero para medir no es el mismo.


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Pedro Sánchez y su renuncia

Quería escuchar lo que tenía que decir hoy. Hacía mucho tiempo que alguien no movía mi expectación. No he podido... mi cuerpo mandaba más de lo que hubiera querido pero acabo de leer lo que ha dicho, íntegramente.

Me da exactamente igual lo que piense el resto; ello no quiere decir que no lo respete, pero ya lo dije una vez: Pedro Sánchez, por la última trayectoría que estaba teniendo merecía mi respeto. Hoy con su decisión de renunciar a su escaño de diputado y pasar a la militancia del Partido Socialista, lo merece aún más. Porque aquí no dimite nadie, de ningún partido; porque todos han aprendido a vivir sin vergüenza, sin decoro... sin dignidad. Todos menos Pedro Sánchez que ha mantenido su "no" al gobierno de Rajoy hasta el final; lo único que le quedaba por hacer era dimitir si quería seguir diciendo "no". Y lo ha hecho. Con un par de lo que cada uno quiera.

Varios diputados más, pocos la verdad, romperán esta tarde la disciplina de voto ordenada y votarán que "no". La Gestora del PSOE ha amenazado con expulsarles/sancionarles. También con un par, ellos y ellas.

Este país ha perdido el norte en algunas cuestiones. El todo vale no vale. La palabra dada (eso me enseñó mi padre) es tu esencia. Hombres y mujeres, repito que muy pocos, van a votar en conciencia y eso siempre es de agradecer... y por algo se empieza; posiblemente no valga para nada y Rajoy sea de nuevo Presidente del Gobierno, pero al menos habrán demostrado que aún quedan políticos-as decentes en este país de corruptela.

Mi respeto a Pedro Sánchez, a Margarita Robles y al resto de socialistas que no doblegan sus conciencias por mandato de su partido político.

Alguien dirá/pensará que lo que acabo de escribir es demagogia. También me da igual. Es lo que pienso y como lo pienso. Sin más.

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Dios existe

Ahora sí que sí. Dios existe y que nadie lo dude.

Un gilipichi (por no definirlo con un insulto mucho más gordo), tuvo una discusión con su mujer, y ni corto ni perezoso cogió a sus dos hijos de uno y tres añitos, se los llevó mientras amenazaba con "hacerles daño".

Se fue a un puente de 30 metros de caída... se subió al capó del coche, y con los críos abrazados... se tiró.

A él lo han encontrado muerto, pero los dos niños están vivos.

Nadie se lo explica pero el milagro se ha producido, así que Dios, no sé cual, pero Dios existe. Vaya que sí. Y no porque los pequeños se hayan salvado (que también), si no porque el gilipichi ha muerto. Por lo menos ya no se le podrá ocurrir por segunda vez matar a sus hijos como venganza.

Uno menos. Ahora que alguien haga algo con Bretón...(el que quemó a sus dos hijos como venganza hacia su mujer).

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El papa Francisco y las cosas del querer

Sabido es por todos que la iglesia católica no es precisamente un ejemplo de modernismo en cuanto a sus creencias y las normas que da a sus feligreses, pero hay veces que riza el rizo de tal forma, que incluso con la mejor voluntad del mundo es difícil entenderles.

Lo último es la prohibición, desde hoy mismo, de esparcir las cenizas de un ser querido en cualquier parte, e incluso de guardarlas en casa.

Vamos a ver. De acuerdo que las directrices del Vaticano son solamente para sus fieles, y que se supone que ellos son libres o no en seguirlas, pero incluso entendiendo que esas normas son solamente para sus "fans"... creo que la iglesia, cualquier iglesia, no debería meterse en algo tan delicado como es lo que cada uno quiera o no hacer con su familia. Respetar lo que el difunto haya dicho en vida, sí, pero que vengan de fuera a decir lo que es pecado o no... pues como que no.

Pero mira, algo "bueno" sale de todo ésto. Con ese comunicado el papa Francisco, aunque veladamente, ha quitado "el pecado" a la incineración, porque aunque no la apruebe explícitamente, parece que la admite como mal menor.

Que quede claro: quiero que me incineren. Lo de esparcir mis cenizas... como que no, y menos en el mar porque siempre he pensado que los pececitos no tienen por qué pagar que yo me haya muerto, ensuciándoles su casa. Lo de que alguien las guarde pues tampoco, primero porque no hay nadie que lo haga y segundo porque es algo que me da repelús; una vez tuve una amiga que tenía a su marido encima de la repisa, en su salón, y cada vez que yo pasaba por delante no podía evitar un escalofrío, así que lo de guardar, no. Al contenedor directamente... eso sí: al rojo (el de desechos peligrosos) que hay que ser ecológicos; prometo no salir a nadie por las noches.

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Farmacia+Sanidad=La privatización que no cesa

Ahora resulta que Sanidad, el ministerio capitaneado por Fátima Báñez, se está planteando que la vacunación anual de la gripe la efectúen las farmacias en vez de los centros de salud. Eso ha dicho la directora general de Salud Pública.

Pero rizando el rizo del absurdo el Colegio de Farmacéuticos, que aplaude la anterior referencia, añade que según una encuesta -hecha por ellos mismos- los ciudadanos estarían muy de acuerdo en pagar por ese servicio. Si esto no es un paso más para la privatización de la sanidad pública, que baje Dios y lo vea.

Lo que parecen -o quieren olvidar- aparte de que lo de que lo ciudadanos están felices y contentos por pagar la vacuna de la gripe, es que para realizar esa vacunación generalizada de la población en boticas, lo primero que deberían hacer es OBLIGAR a que los farmacéuticos estuvieran en las farmacias, y no se ocuparan de otros menesteres (o de sus múltiples farmacias), mientras quienes dispensan los medicamentos, en la mayoría de los casos, no tienen ningún tipo de titulación.

Dicho de otro modo: ¿quién vacunaría?, ¿el dependiente?. Porque el farmacéutico suele brillar por su ausencia.

Sí, ya sé que alguien dirá que en su farmacia está el propio boticario siempre... pero no es lo habitual, y menos en las ciudades más o menos grandes.

Pues nada, que me den la vacuna y yo misma me la pongo, y si se tercia se la pongo también a la vecina. Y ya si me apuran... pues ni me vacuno... porque no la podré pagar.

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Qué pena Dios, qué pena!

Después de una tremebunda jaqueca que lleva ya dos días conmigo (y lo que parece queda), que incluso me ha dejado inoperativa en todos los sentidos, por fin consigo abrir un poco los ojos (por aquello de la luz) y de lo primero que me entero, aparte de que llevo 48 horas a líquidos y sin comer, es que el PSOE ha votado por la abstinencia en la próxima investidura de Rajoy. Manda huevos!!! que dijo el sabio. Y el Partido Popular imagino que haciendo palmas con las orejas o con Dios sabe qué.

Lo que es indudable es que el PSOE se ha equivocado y pagará un alto precio por la decisión de abstenerse. Porque está claro que nadie de nosotros quería ir a terceras elecciones en un año, pero... al enemigo ni agua. Nunca.

Y también está claro que Rajoy no cumplirá los cuatro años de legislatura y en dos años o menos iremos de nuevo a las urnas.

Mientras tanto la clase media ha desaparecido, las pensiones actuales peligran, las futuras no existen, el trabajo en precario aumenta, los ricos son más ricos, los pobres más pobres... y todos rezando aquello de "virgencita que me quede como estoy". Como decía el grupo Presuntos implicados... cómo hemos cambiado!!!.

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Cuando no había pensiones

Recuerdo cuando mi madre me contaba cosas de la abuela, su progenitora. Se llamaba Milagro. Era una mujer a quien la vida no le regaló nunca nada, que vivió en una época difícil, muy difícil, con una guerra enmedio y con la muerte a los 24 años de su primogénita... algo que no superó nunca.

La abuela Milagro no tuvo nunca una pensión. Cuando quedó viuda de mi abuelo no tenía más que dos soluciones: o ponerse a trabajar o vivir de alguno de sus tres hijos. Lo primero no podía ser porque precisamente por el disgusto de la muerte de su hija mayor, sufrió una trombosis que le dejó paralizada la mitad del cuerpo; así que los hijos tenían un problema: el de mantenerla... pero los cuentos con final feliz no existen y únicamente la hija más pequeña que apenas contaba con 11 años fue la responsable de sacar adelante a las dos; el resto desapareció. ¿De qué me suena a mí esa historia?.

Pasaron los años, la niña de once creció y se casó; tuvo una niña y la abuela era ahora mantenida por el yerno que era el único que trabajaba. Hasta le pagaba el alquiler para que no perdiera su independencia. Milagro seguía con medio cuerpo paralizado y se había quedado ciega. Sólo tenía 72 años cuando murió... con su yerno cogiéndole la mano.

Siempre he pensado qué habría sido de Milagro de no ser primero por su hija pequeña y luego por su yerno que nunca le negó nada. Y el dinero entonces no sobraba.

Se me olvidaba añadir algo a la historia: lo contado fue real. Era mi abuela, la niña mi madre y el yerno mi padre. Dicen órganos oficiales que para el 2017 ya no habrá fondo del dinero reservado para pagar las pensiones. A partir de entonces pasarán, posiblemente, a ser una partida más de los Presupuestos Generales del Estado y por lo tanto las jubilaciones perderán la independencia de que gozaban hasta ahora con respecto a que el gobierno, sea cual fuere, pudiese "mangonearlas" a su antojo, y con ello usar ese poder ante cualquier votación electoral.

Y como es habitual en este país, la ciudadanía está en otras cosas.

Total, sólo llevamos un año con un impresentable gobierno en funciones y una también impresentable oposición de izquierdas, también en funciones. Pero mientras Messi y Ronaldo jueguen... no pasa nada importante.

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Con las manos en la masa

Los más mayores recordarán sin duda un mítico programa de Televisión Española llamado "Con las manos en la masa", cuya presentadora era Elena Santonja. En él ayudaban a cocinar a Elena gente famosa de cualquier ámbito del espectáculo, algunos de los cuales no habían cogido una sartén en la vida. Fue un programa que duró siete años en antena y tan visto que su fama ha llegado hasta nuestros días... a pesar de que muchos no sabrán ni de que hablo. Pero para toda una generación fue un gran descubrimiento: la cocina.

Hay que reconocer que Elena Santonja a pesar de poner toda su voluntad, resultaba muchas veces algo forzada ante la cámara, pero también es cierto que no estaba precisamente en su mundo. Aún así el programa ha pasado a la posteridad del recuerdo televisivo por ser el pionero de los programas gastronómicos en televisión tan habituales hoy día, y ser el primero, en unos tiempos difíciles por la falta de medios, tiene mucho mérito.

Posiblemente también los mayores recordarán la pegadiza sintonía del espacio, compuesto por una de las dos componentes del dúo musical "Vainica doble", Carmen Santonja ... que era su hermana.

Elena Santonja murió ayer a los 84 años. Era esposa del director de cine Jaime de Armiñán (Mi querida señorita, El amor del capitán Brando... serie tv Juncal).



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Empecinados en tener la razón

En esas casualidades de la vida, me he encontrado esta tarde con un artículo escrito en otro blog, que hablaba de cuando nos empecinamos en absurdas discusiones, con el único objetivo de tener razón, sea cual fuere el tema a tratar. Y ahora, hace apenas unos minutos, me encuentro con otro artículo con el mismo tema, así que está claro que tenía que escribir sobre ello.

La cuestión es por qué el ser humano siempre quiere tener la razón... aunque no lo demuestre abiertamente.

Todos sabemos y razonamos que la verdad absoluta no existe. Existe la verdad, sin más, la de cada cual. Pues bien a pesar de tenerlo tan claro, cuando alguien no está de acuerdo con lo que pensamos, rebatimos hasta volvernos locos para que prevalezca nuestra opinión. Y eso se está viendo últimamente (o al menos yo lo encuentro con mucha facilidad) en comentarios de prensa, blogs, foros... en Internet. Es fácil observar cómo se producen encarnizadas batallas verbales, con diferentes puntos de vista en los que nadie quiere ceder y que terminan la mayoría de las veces en insultos e improperios. Porque cuando se nos terminan los argumentos, recurrimos a lo que nunca debería producirse.

Y por poner un ejemplo que conozco, contaré algo que está pasando últimamente en este blog.

Generalmente no respondo a los comentarios que se hacen aquí, pero no por nada si no porque prefiero devolver la visita. Muchas veces me quedo con la sensación de que debería responder a quienes tienen la amabilidad de responder a algo de lo que escribo, también aquí, porque parece que nadie les lea, pero también es cierto que cuando devuelvo como he dicho la visita... no suelo volver a ver si me han respondido... aunque hay alguna que otra excepción. Total, que es la pescadilla que se come la cola.

Pero hace unos días y porque los temas que trato son controvertidos, estoy respondiendo aquí a quienes hacen algún comentario. Y ello (de "eso" es de lo que me he dado cuenta) porque de alguna manera me sentía atacada en cuanto a mi opinión. Espero estar explicándome medianamente bien, porque es complicado hablar de una misma de una forma tan descarnada. Y también me he percatado de que entrar en ese juego (tú dices... yo digo...) provoca querer entrar en discusión, precisamente para que la opinión propia o ajena prevalezca y gane batallas.

Se intenta convencer al otro que está equivocado. Y se le razona, argumenta e incluso se puede llegar a buscar algo que te avale. Volvemos a la verdad absoluta, esa que no existe.

Pero también me he dado cuenta de algo más. Que conforme me hago mayor cada vez me importan menos las cosas y las personas... y por lo tanto convencer a nadie de mis opiniones. Que me "enciendo" con más facilidad que antes, pero también que logro más pronto "dejar por imposible" al otro. Y que da igual lo que yo piense, porque el mundo va a seguir a lo suyo.

Llevamos un año sin gobierno, todo el mundo habla y opina, pero luego en las urnas parece no importarle a nadie.

Llevamos años con un nivel de paro insostenible y con gentes que viven como malamente pueden, todo el mundo habla y opina sobre ello, pero nadie hace nada por solucionarlo.

La riada de gentes que huyen y llegan a países civilizados es ya una locura, todo el mundo habla y opina sobre ello, pero es un tema instalado en el día y día y a nadie parece importarle.

Preocupa el hambre en otros mundos, y los niños y niñas españoles no tienen para comer si no abren los colegios en verano, todo el mundo habla y opina, pero nadie lo soluciona.

No hay jubilaciones para el futuro, las actuales peligran y apenas llegan para subsistir, todo el mundo habla por hablar, pero nadie busca soluciones.

Podría seguir, incluso haciéndolo más personal... pero ¿a quién le importa?. A nadie. Por eso posiblemente cada día me importan menos las cosas y sus gentes.

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La insensata locura de quienes torean

Siempre me pasa igual: me pongo nerviosa, muy nerviosa, cuando me entero que un toro ha cogido a un torero, y no porque defienda al hombre si no porque no entiendo por qué un ser humano disfruta toreando... y porque me duele que alguien se juegue la vida de una manera tan tonta.

En las fiestas del Pilar, en Zaragoza, un toro se ha defendido como podía ante alguien que no sé bien cómo definir, porque un hombre que ya perdió un ojo en una cornada, que se vuelve a poner delante de un astado, y que hoy recibe otra cornada... en el parche... es difícil de definir sin pasar la línea y propinarle, no ya un golpe por necio, y sí algún que otro insulto. Porque imaginar si esa segunda cornada hubiera sido en el otro ojo, es fácil y dramático porque ahora estaríamos hablando de un torero que se ha quedado ciego.

Y aún hay quien dice que es un héroe. ¿Un héroe de qué?. Un héroe es un valiente que se juega la vida por salvar a otros, pero en absoluto lo es quien se la juega para demostrar ¿qué?. ¿Que es un valiente?. No, es un insensato... y me estoy frenando.

No entiendo esa borrachera de locura y espero no comprenderla nunca. Y que conste que no olvido el sufrimiento de un animal que no hace más que defenderse de una brutalidad que no entiende. Ni él ni muchos.

Y encima se enfadan -los del mundo del toro- cuando la mayoría dice que es obsceno, por ejemplo, utilizar la imagen de un niño de diez años, enfermo de gravedad, que dice que cuando sea mayor quiere ser torero; porque ese infantil deseo no demuestra nada y usarlo para publicitarse o publicitar "su arte" es realmente obsceno se pongan como se pongan.

El otro día y por pura casualidad encontré el facebook de una persona, una amiga, a la que conocí hace muchísimos años y a quien había perdido la pista completamente. Me alegró muchísimo saber que estaba bien, y con esa emoción latiendo me puse a leer lo último que había escrito. Era y es una mujer culta, con carrera y profesión universitaria, y de la que me consideré muy amiga durante bastantes años. Por eso quizás, porque creí conocerla se me cayeron los palos del sombrajo nada más empezar a leer cómo defendía a los toreros porque -decía- lo suyo es puro arte (sic). Una mujer que defendía la vida en todo su concepto, que odiaba el maltrato en cualquier vertiente, que enarbolaba la justicia y la verdad. ¿Cómo se puede cambiar tanto con los años?. El final de esta decepcionante historia es que terminé por cerrar dicha página sin dejar ninguna huella sobre mi paso por allí, porque lo que me salía decir no era "hola, qué alegría me ha dado reencontrarte después de tanto tiempo!", si no "¿cómo puedes escribir lo que has escrito precisamente tú?. Hay veces que es mejor bajar la mirada y seguir andando aunque no haya camino.

En fin, que me alegro de que a ese torero no le hayan dejado ciego a pesar de lo que se está diciendo por ahí fuera... pero no creo que al toro le hayan indultado por su valentía y a lo mejor se lo merecía...

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Cuando la mentira es calumnia... aunque la diga un niño

Andaba yo escuchando (y viendo) vídeos de Youtube, sin más afán que el de entretener tiempo, cuando de pronto he tropezado con el vídeo que va al final. La historia resumida es la que sigue.

Programa de Ecuador de los que proliferan actualmente en todas partes, y que buscan nuevos talentos. Niño de diez años que aparece y al que preguntan como si jamás hubieran hablando ante con él. Y el niño, pequeño, suelta lo que suelta por esa boca, mintiendo como un bellaco y lanzando porquería hacia el país que, según cuenta, le vió nacer y de sus diez años vivió nueve y medio en él. A eso le llamo yo agradecimiento hacia un lugar que seguramente acogió a tus padres y a tí te hizo lo que eres.

Que es un niño, sí, y no lo olvido... porque si lo olvidara...

Pero no se puede ir de víctima por la vida por muy infante que seas, y encima mintiendo de esa forma. Que levante la mano quien, siendo español, haya llamado indio o cualquier otra cosa a un niño. Primero porque aquí "indio" no es un término habitual para llamar a nadie, y segundo porque aquí si llamamos algo a alguien de fuera es "sudaca" y cuando es un adulto malasombra. Que los hay. Yo hace años conocí a uno de esos adultos, colombiano por más señas, que era un auténtico energúmeno que estaba convencido de que nos hacía un favor viviendo aquí, porque le debíamos no sé qué por lo de Colón, y es que cortitos cortitos los hay en todas partes.

Y el niño en cuestión dice lo que escucha en su casa, sea verdad o mentira... o lo que le han dicho que diga para destacar en un programa donde hay miles que quieren sobresalir. Y encima el resto, los que miran y escuchan, le hacen palmas con las orejas animando el cotarro.

Lo que decía el otro día: estoy más que harta de tanta imbecilidad subliminal. Y no es de perderse los comentarios de algunos ignorantes al vídeo, que hablan como si supieran de qué hablan.

Aquí, a ver si se entera más de uno, no se discrimina por razón de raza o religión. Aquí se manda a tomar por... cuando algún sujeto que viene a trabajar y a encontrar una vida que no tiene en su país, encima nos habla como si los españoles le debiéramos algo, como si nos estuvieran haciendo un favor, o incluso cuando se permiten el lujo de no respetar el lugar que les acoge y lo critican constantemente. Porque yo podré decir que mi padre es un borracho, pero no lo digas tú porque te parto la cara. Cuando olvidan con suma facilidad lo que dejaron atrás y sobre todo por qué lo dejaron. Y olvidan también que si tan mal están aquí... carajo, que se vayan!.

Aquí, en España, no llamamos "indio" a nadie y menos como insulto... porque no lo es. Pero sí "sudaca", siempre a adultos y cuando nos tocan las narices.

Y ahora el vídeo del susodicho niño, mentiroso por muy niño que sea, y del hatajo de impresentables que aplauden "porque vende mucho".

Por cierto: si alguien quiere obviar el cante de la criatura, no se perderá nada porque como él hay tropecientos mil en la red por mucho que se empeñen en que han descubierto a Caruso. Lo que dice lo hace al principio. Y no os perdais el título del vídeo. Lo dicho: lo español vende mucho por ahí fuera.

Y como dijo una amiga en este blog el otro día: ya está bien de bajar la cabeza y callarnos.




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Me cuesta lo de Bob Dylan

No voy a extenderme demasiado sobre el tema de hoy. Me cuesta y mucho entender que hayan concedido el Premio Nobel de Literatura al cantautor Bob Dylan, y que conste que no me fijo demasiado en a quién se lo dan y a quién no. Lo diré más claro: a Cela se lo otorgaron... y personalmente no me gusta Cela como escritor.

Pero vamos a lo que vamos. Dylan no es uno de esos cantantes que me gusten; no me atrae su desgarrada voz y sus canciones -algunas realmente bellas- me suelen "enamorar" cuando las canta otro y no él. Sus letras, si las sacas un poco de la época en que se escribieron... suenan algo extrañas. De su música no puedo poner ni una sola pega.

Pero para un Nobel de Literatura... no. No lo veo, yo al menos.

Quizás sea por un mal modo de entender ese premio, porque posiblemente enseguida asocio Literatura con escritor/a y no con cantante. Lo dicho: no lo veo. Y no va a gustarme Dylan a estas alturas porque tenga el Nobel, aunque sí es cierto que hay gentes que cambian de gustos por algo así.

Su "Blowin in the wind" no hay nadie que lo cante como Joan Báez en su época de madurez, por ejemplo y para mi gusto. Pero como se suele decir... para gustos los colores.

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Impresionante tromba de agua

Sé que lo que sigue es "noticia local" pero no puedo dejar de reseñarla. Una impresionante tromba de agua ha caído (y aún está cayendo) sobre Alicante.

El cielo completamente gris, una especie de niebla londinense, un viento racheado que hace que las copas de los árboles se doblen hasta alcanzar posturas increíbles, y la lluvia, fuerte, tenaz y dobla paragüas que hace imposible caminar (para quien lo intente) y que casi no permite quitar los ojos de un patio repleto de macetas, algunas de ellas en peligro de ahogamiento y que poco se puede hacer por guarecerlas del temporal... porque el miedo a pisar suelo mojado y resbalar es superior a todo.

El ambiente frío que hace que no sepas bien si vestirte de submarinista o seguir con ropajes de un veranillo que hace apenas unas horas aún existía. El cuerpo, ese cuerpo nuestro, pillado de improviso ante la brusca bajada de temperatura, escalofriado y sin entender bien qué pasa.

Lo dicho: una espectacular tromba de agua que supongo ha echado al traste el mercadillo de los jueves, que hace imposible cualquier salida que no sea urgente, y que no deja de mirar esas plantas, por Dios, esas plantas que no pueden con tanta agua y que muchas se resentirán en los próximos días.

Habrá que revisar la casa a ver por dónde narices ha entrado agua, porque últimamente todo son traidoras rendijas que no se sabe bien dónde están.

Por todo eso y mucho más no consigo quitarme el hartazgo de la impotencia. Esperemos que escampe pronto y que al menos los que hablan de que hacía falta que lloviera ahora estén contentos. Que alguien esté contento, pardiez!.

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Día de la Hispanidad

Hoy 12 de octubre se celebra el Día de la Hispanidad (antíguamente) y el Día de la Fiesta Nacional (en la actualidad) e incluso el Día de la Raza. También el Día del Pilar, patrona de Zaragoza (o mejor dicho, de Aragón).

Pero lo que suele provocar controversia es cuando se menciona que también ese día se celebra el descubrimiento de América, por Cristóbal Colón. Es habitual (lo he comprobado personalmente y durante varios años) que en foros de hispanos (sudamericanos por si alguien no conoce el término) el que cuando un español lo comenta, automáticamente y todos a una se lanzan a decir lo malos que fuimos (los españoles) e incluso se llega al insulto. Y no estoy exagerando. Es más, un día hablando con un familiar argentino, llegó a tal grado la discusión por un comentario mío, que tuve que dejarlo estar (algo que luego supe se había tomado como una victoria) para no provocar lo que parecía podía terminar en algo de cierta gravedad.

Y la verdad es que ya estoy bastante harta de tener que leer y padecer cosas parecidas. No niego que se cometieron verdaderas salvajadas, por un lado y por el otro, pero los españoles no fueron culpables de todo, porque se olvida con exasperante facilidad que también fueron ingleses, suecos, portugueses, franceses... ¿sigo?. Que ello no es disculpa, pero es que parece que hay un ensañamiento, una obsesiva inquina hacia todo lo que signifique español.

Si yo respeto, que me respeten. Es así de sencillo. Porque si empezamos a acusar y a tirar de pasado, todos tenemos por qué callar.

Eso sin contar con que no entiendo que quinientos años después haya quien habla de nosotros, primero como si tuviéramos todas las culpas del mundo por el descubrimiento y posteriores, y segundo del absoluto desprecio con que por estas fechas se dirigen al pueblo español.

Ya está bien!!!. Ya está bien.

La Historia está para conocerla... pero conocerla bien, y no porque el Capitán Trueno lo dijera una vez (que no lo dijo nunca) ya es palabra de ley. Para quien no lo conozca/recuerde: el Capitán Trueno era un tebeo (ahora se dice comic) español... del que yo era fan absoluta e incondicional de pequeña.

Bien. Celebremos el día festivo, que cada cual le ponga el nombre que quiera y que el respeto sea siempre bandera de todos.



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Para quienes prefieren cerrar los ojos

Durante toda mi trayectoria personal y bloguera he tratado siempre de respetar a quien no opine como yo. De hecho muchas veces me he tenido que morder la lengua para no contestar de una forma posiblemente demasiado rotunda. Pero hay ocasiones en que hay que romper las propias barreras, la propia autocensura... y responder.

Acabo de recibir un email de alguien a quien no conozco y que tiene los suficientes conocimientos como para ocultar su correo. Generalmente no contesto a nadie que no de la cara y se oculte bajo el anonimato, que también es una opción respetable... pero que no comparto. Pero voy a hacer la excepción, pero lo voy a hacer por el blog (que seguro lee).

Vamos a ver. Entiendo perfectamente que hay personas a las que no les gusta leer cosas como las que a veces pongo en la categoría "Salvajadas": animales maltratados de una forma casi obscena, depravados que hacen auténticas salvajadas a mascotas o a personas... Lo entiendo y lo respeto, pero decir, decirme, que parece que disfruto con ese tipo de noticias...

Como no me conoces de nada, hablas por hablar, porque ni disfruto, ni me complace, ni busco específicamente ese tipo de noticias. Pero cuando leo algunas cosas que pasan demasiado a menudo, no puedo ni quiero callarme, no quiero ser de algún modo cómplice, y es tanta mi indignación que tengo que venir aquí, a mi blog, y contarlo. Ojalá no hubiera ni una sola noticia de esas, pero las hay, y si el contarlo, el compartirlo, hace que más gente se entere, se indigne, se enfade, y con ello conseguimos que al menos se les meta en la cárcel y tiren la llave, mejor; porque lo demás que se me ocurre que podría hacérseles no se puede decir aquí.

Podría decir, decirte, que lo tienes fácil: no leas este blog. Pero no lo voy a decir porque respeto tu elección... sea la que sea. Algo que tú, en tu email, no has hecho conmigo.

Podría incluso entrar en tu juego, e insultarte como lo has hecho tú, pero como no todos somos iguales... pues eso.

Imagino, y me voy a arriesgar a juzgarte sin conocerte, que eres una de esas personas que prefieren que ciertas cosas no se sepan, que se oculten; ojos que no ven... pero resulta que la vida no es tan idílica, no vivimos en un mundo de cuento con final feliz, y si callamos, si ocultamos, "ellos", los que pegan, maltratan, vejan, abusan... quedarán siempre libres. No sé si tienes o no edad para entender lo que voy a decir, pero ya pasó, al menos en España, el tiempo del miedo, de los miedos, del aguantar y callar y siento que no te hayas enterado todavía.

Y para que veas que no todos somos iguales, que no hace falta insultar para hacer prevalecer las propias opiniones, y que si dices lo que piensas con educación y con respeto al otro posiblemente te ganes, por lo menos, tu propio respeto, sigue leyendo...

Como yo sí te lo tengo, a tí y a quienes piensan como tú... voy a dejar como está la categoría de "Salvajadas" (porque quienes han comentado también merecen respeto)... y voy a abrir un nuevo blog monográfico con ese mismo título. Espero que alguna vez lo visites... y comentes (pero procura hacerlo en un tono más calmado que lo has hecho en el email que me has enviado, o tendré que borrarte).

Gracias por haber ocupado parte de tu tiempo conmigo. Y gracias también porque en algunas ocasiones me aguantaba las ganas de poner algunas salvajadas, y no lo hacía por no saturar el blog.

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Atraco a mano armada a la cuenta bancaria

Da igual dónde tengas una cuenta bancaria: te atracarán igual. Y digo lo que digo porque a veces sientes como si te robaran.

Esta mañana he mirado mi maravillosa cuenta (la del banco) porque de nuevo ando con dentistas y el dinero se va como si tuviera vida propia. No voy a contar mis pesares dentales esta vez, pero son tan gordos... que mejor no. Tenía justo para pagar la visita del próximo lunes. Bien, puesta esta tarde recibo un mensaje en mi móvil diciéndome que mi saldo había bajado (sin que yo supiera por qué... de ahí el tremendo susto que me he llevado al ver dicho mensaje).

Total que entro a velocidad supersónica en el ordenador a ver qué había pasado, y me encuentro con que mi banco, ese que vela constantemente por mí y por mis intereses, ha tenido la brillante idea de cobrarme las comisiones pertinentes por el mantenimiento de mi cuenta bancaria, que cualquiera diría que tienen a un vigilante jurado mirándola. De ahí el descalabro de mi escasa economía. Y es que los muy... los muy... para que no me sea tan gravoso dicho coste (muy mirados que son ellos), me cobran intereses y comisiones cada tres meses (eso dicen) en vez de anualmente, pero claro ese "cada tres meses" suele ser el mes que les da la realísima gana, por lo que ni me acordaba ni era esperado ese cobro.

Así que no creo que con los 3,45 euros que me han dejado pueda pagar ni al dentista ni a nadie, por lo que mañana (hoy ya) tendré que llamar al susodicho y contarle una milonga de por qué hay que aplazar la conjunta cita que teníamos. Lo imagino al pobre hombre desolado al no verme.

A 7 del mes y yo con 3,45 hasta el día 31. No me digais que no es para subirse a una silla y tirarse a ver si pasa algo. Menos mal que "mis chicos" (léase mi gato y mi perra) ya tienen comprado el pienso que si no el ayuno y abstinencia iba a ser toda una juerga en mi casa. En fin, que cualquier día me toca la lotería que no juego y entonces ese mismo banco y otros como él vendrán corriendo a ver qué quiero. Y es que dicen que el dinero no da la felicidad, pero anda que no ayuda ni nada.

Y luego en el último análisis me sale que tengo, entre tropecientas cosas que no debería tener, azúcar. ¿Azúcar?. Será de mirar el azucarero porque ya me dirás!!!.

Hartita me tienen.

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