Alguna que otra vez

Alguna vez, de esos días que una tiene lo que tiene, he pensado en algo que seguramente sonará a tontería subliminal pero es que la mente, cuando se desparrama, tiene esas cosas.

Si yo fuera famosa... pero famosa de salir en todos los programas "del corazón", esos programas que nadie ve nunca (como el "Saber y Ganar" de Jordi Hurtado) pero que todo el mundo comenta, y tuviera por tanto dinero... con tener más del que tengo ahora, ya sería tener. Imagino (por imaginar que no quede) a algunos de mi lejana familia, esa que ni está ni se le espera, yendo a algún que otro programa a contar cosas que ni saben porque al ser humano le gusta presumir que sabe; o a esos amores perdidos en el tiempo yendo a decir que una vez tuvieron algo conmigo y contando cómo era yo... en la cocina, en el baño... en la cama...

Incluso viniendo en procesión los domingos para sacarme a pasear y tomar el sol, cual perrito que se precie, porque claro: hay que ganarse la herencia.

Imagino, y por imaginar que no quede, lo que sería encender el televisor y encontrarte de pronto con que gente con la que no hablas desde hace siglos, destripa tu vida ante todos, jurando y perjurando que era tu amiga del alma o el amor de tu vida, como si fuera tan sencillo saber qué pensabas o qué llorabas. Gente que posiblemente si se cruza en la calle contigo ni te reconozca porque has cambiado tanto... como ellos, sólo que "ellos" no se miran.

Sería genial (léase el cinismo), ver en la tele a primos, hermano, incluso algún que otro sobrino en ese pequeño aparato donde al parecer lo sabido y lo inventado se cobra sin importar el daño, y donde la vergüenza del abandono se olvida.

Y sobre todo sería impresionante (sigue el cinismo) ver a esos exs, con los ojos brillantes y el temblor emocionado en los labios, contando cuánto te quisieron y que fuiste la mujer de su vida, olvidando contar cómo te dejaron y sobre todo cuándo. Pero claro, lo último no interesaría.

Y todo eso si yo fuera famosa y tuviera dinero.

Por imaginar que no quede.

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Cuando esperar puede significar la muerte

Lo que sigue a continuación es la copia literal de una carta que alguien a quien no conozco ha publicado en el diario digital "Vigo al minuto.com".

Hay cosas que no se pueden ni deben consentir porque no sólo significan la muerte, si no un sufrimiento innecesario hasta llegar a ella. Y sobre todo no se puede matar la esperanza de una persona que lucha por su vida.

Más abajo está el enlace que va a la publicación. Si la copio aquí es precisamente para que si por razones que no alcanzo a imaginar, dicha carta desapareciera, siga habiendo constancia de ella.

Ojalá todo te salga bien Pepa, ojalá este país se ponga pronto de pie para que ciertas cosas no sigan pasando.

Hola, me llamo Pepa.

Tengo cáncer. Ya sé que no es muy original, no lo pretendo. En 2011 me diagnosticaron un cáncer de mama. Fui operada y recibí tratamiento de quimio y radioterapia. Todo parecía ir bien, pero en una revisión rutinaria en 2014 me diagnosticaron metástasis en el hígado y la pleura. En 2015, se extiende también a los ganglios mediastinos, la columna y el fémur.

Dicen que esta enfermedad te cambia la vida; aprendí a plantarle cara, a relativizar los problemas y a aprovechar cada minuto. Esa es la fuerza con la que afronto cada sesión de quimioterapia (llevo tres) y cada nuevo revés. Sé que solo puedo aspirar a cronificar la enfermedad, a jugar el partido en tiempo de descuento. Pero ¿quién ha decidido pitar el final y que mi vida ya no valga la pena?

Tampoco es original sentir indignación y angustia ante las interminables listas de espera y los retrasos en la sanidad pública, pero parece que no me queda más remedio. En la última analítica se confirmaron mis temores: los marcadores tumorales se han disparado de nuevo. No es que me sorprenda, porque las náuseas, el dolor, la falta de apetito y la pérdida de peso me hacían presagiar lo peor.

Todo se remueve y vuelta a empezar. El 27 de julio de este año, 2016, el oncólogo solicitó un TAC preferente en el plazo de un mes. Mientras tanto me han suspendido el tratamiento hasta que no tenga los resultados. Desde entonces, vivo pegada al teléfono a la espera de una llamada del Servizo Galego de Saúde (SERGAS) comunicándome la fecha de la prueba, pero nunca llega. ¿Qué será esta vez: el esófago, el intestino, el estómago? Lamentablemente, sin esos resultados, no me pueden poner un nuevo tratamiento.

El retraso en las pruebas oncológicas tampoco es nuevo. Desde que comenzó el proceso me he sometido a cinco TACS y la historia siempre se repite: esperas de hasta varios meses, reclamaciones que caen en saco roto, etc. Toca sufrir y pelearse. El Hospital de Ourense dice que los pacientes oncológicos tenemos prioridad (pobres de los que no tienen cáncer) y que se trata de un caso puntual (La Voz de Galicia, 25 agosto 2016). Podría contar la historia de otras muchas luchadoras, que como yo están pasando por la misma desagradable experiencia…

Me condenan a la incertidumbre y la angustia. Entiendo que mi enfermedad puede ser mortal a día de hoy por la falta de un tratamiento curativo. Pero no entiendo que tenga que morir por la negligencia y falta de atención en la que te sumen y condenan los responsables del sistema sanitario. La espera se me hace interminable. ¿Y que se supone que debo hacer? ¿Esperar? El cáncer no entiende de plazos, recortes, listas de espera, ni se va de vacaciones.

Esta es la quinta reclamación que hago, pero mi estado no me permite esperar. Gracias al esfuerzo de mi familia he podido costearme este TAC en una clínica privada, pero nuestros recursos son muy limitados y seguramente no podría volver a hacerlo. Manda huevos, yo que siempre he defendido y creído en la eficiencia de la sanidad pública. Pero parece que a ciertas personas no les interesa que funcione bien y que estamos abocados, podamos o no, a recurrir a medios privados para tener un servicio de calidad. ¿Dónde está la dichosa igualdad?

Hay mucha campaña de prevención (está bien) pero una vez diagnosticado sufres las terribles consecuencias de los recortes… Los políticos y demás responsables se llenan la boca con palabras vacías de contenido sobre la sanidad pública; la venden como un principio inquebrantable, pero luego la cuestionan contratando para sí mismos mutuas privadas y lapidando con recortes la pública. Ellos no tendrán que esperar, porque lo cierto es que sobran lazos y faltan recursos, no nos curan ni las buenas intenciones ni las promesas, sino los profesionales en número adecuado y con los medios adecuados.

Y aquí estamos. Puede que para la administración sea solo un número en una lista que no avanza y para los que se creen con derecho a decidir sobre mi vida ni si quiera eso. Pero para mi familia, mi pareja y mis dos hijos, de 23 y 16 años, soy mucho más que eso. Mi vida lo vale y no me puedo permitir perder las ganas de luchar. ¡No me rindo, así que dejen de jugar con mi vida carallo!

Pepa López Maldonado.

Enlace donde ha sido publicada la carta.

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Difícil entender algunas ignorancias

Soy consciente desde hace muchos años que quien presume de saberlo todo es un ignorante ausente de sus limitaciones, pero todavía es peor cuando alguien que se considera culto porque aunque carezca de estudios lee mucho... y eso siempre hace que adquieras sabiduría, sigue pensando que lo sabe todo. Tuve oportunidad una vez de conocer a alguien que sabía más que nadie... y era absolutamente desesperante.

Pero vamos a lo que vamos. Yo puedo -y es solamente un ejemplo- saber mucho de maquetas de modelismo y no tener pajorera idea de cómo se hace una barra de pan. O puedo ser el sumsumcorda en cuanto a conocimientos respecto a coches y ser al mismo tiempo el más ignorante de los mortales en cuanto a cómo reparar un televisor. El que se sea un manitas en algo no te hace ser un genio en todo. Y de eso trata el tema hoy.

Soy de otra época, eso lo tengo claro; no conozco prácticamente a ningún grupo o cantante musical, o al menos lo que cantan, y ello no me hace una ignorante en cuanto a la música, porque a lo mejor me lo sé todo de la época de los guateques, o del tema óperas, o zarzuelas, o música clásica, o boleros..., pero sí hay algo que antes y ahora se suele llamar "cultura general" a nivel de calle. Esa "cultura general" (que nada tiene que ver con la que puedan dar en los colegios a los niños) es ese conocer un poco de todo sin ser experto de nada, entrañando incluso saber de cosas tan elementales que pueden mover a risa. La mayoría de la gente sabe quién es, por ejemplo, Rocío Jurado, o Raphael, o Obama, o Montserrat Caballé, o el Papa Francisco, o Edison, o Alfred Nobel... y así podríamos seguir hasta el infinito. Posiblemente de todos los nombrados y muchos más apenas conoceremos un par de datos, o seremos capaces de citar un par de canciones, o de libros, o de películas... A eso, yo al menos, le llamo cultura general.

Si por citar algo sencillo yo preguntara a cualquiera quién es/era José Luis Armenteros la gran mayoría diría que no sabe quién es, pero si añado que es el compositor de "Como una ola" (de Rocío Jurado), o de "Cuéntame" (de Fórmula V), o de "Un beso y una flor" (de Nino Bravo) o de "Libertad sin ira" (de Jarcha) seguramente la inmensa mayoría diría: ah, síííí!!!. No sabríamos nada de su vida, pero sí de su obra. Eso también es "cultura general".

Pues bien, acabo de leer que ha muerto el cantante y sobre todo compositor mexicano Juan Gabriel, de un infarto a los 66 años. La gran mayoría de los ignorantes que suelen comentar en la prensa digital están ahora mismo preguntando qué quien era, y qué había hecho salvo comer como un cerdo (por las fotos que suelen ilustrar la noticia); y cuando algún otro comentarista les aclara (en ningún momento he sido yo) que fue el compositor de la mayoría de las canciones de Rocío Dúrcal y de algunas de las que canta Isabel Pantoja; que ha compuesto casi todo lo que se canta en México y en países de habla hispana, y que es toda una institución para los mexicanos... la respuesta es: "pues sigo sin saber quién es". Entiendo, y de verdad que lo entiendo, que para muchos sobre todo jóvenes, el tipo de música que este compositor y otros muchos hacían sea para otros públicos, pero al menos hay algo que al menos yo noto en demasiadas ocasiones: el respeto, no hacia alguien que ha muerto, si no hacia quienes sí sabemos quién era. El que no esté conmigo está contra mí, impera demasiadas veces en casi todo.

Y desde luego la ausencia de esa cultura general de la que hablaba al principio sigue siendo la tónica general para cualquier cosa. El ser humano se está cerrando cada vez más en sí mismo y en lo suyo... y eso nunca es bueno... sobre todo cuando se presupone que tienes toda la vida y el futuro por delante.

Una vez alguien me dijo que no le gustaban los lectores electrónicos porque se perdía el olor de un libro nuevo de papel. Cuando le pregunté si leía muy a menudo me respondió que jamás había leído un libro.

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Mira que hay gente rara

El otro día andaba yo mirando cosas ajenas y me encontré con una de esas páginas en las que el mundo guarda fotos y más fotos sin que te cueste un duro (mira que es difícil), y como no tenía ganas de mucho me puse a mirar; terminé buscando por categorías (que también las había), y ello hizo que pudiera elegir. En una de esas vi la foto de un niño que alguien había colocado en una zona de plantas (menos mal que no soy yo sola la que se equivoca), y como me "sonaba" el crío pero no sabía de qué, fui al usuario a ver si allí lo decía; y sí, era un actor de cine, conocido de verle en películas, pero del que no sabía el nombre. Total, que mirando en lo que tenía el susodicho usuario de pronto me encontré con una de esas fotos que siempre te quedas parada mirándola... y no era fácil.

La foto mostraba la cara de alguien tan conocido como Elvis Presley. Me extrañó, primero porque no la había visto nunca y segundo porque parecía dormido. Ni se me ocurrió imaginar lo que vi después. Pinché en la foto reconozco que con curiosidad y al ampliarla vi lo que antes no se veía: estaba en un ataúd... y no era la imagen de una película. Como no sé inglés aunque suelo intuir bastante, le di al traductor: era la foto de Elvis ya muerto en la capilla ardiente. No había visto esa foto nunca. La verdad es que a pesar del momento y de que todos sabemos que no murió precisamente tranquilo en su cama (si es que alguien muere tranquilo en su cama), estaba guapísimo, te atraiga o no su físico (cuando era más joven, claro). Cerré la foto, volví a la página del usuario y vi que tenía más de Elvis cuando era Elvis y que no había visto nunca tampoco; abrí la categoría entera.

Más joven, menos joven, cantando, riendo... en su juventud, cuando ya no lo era tanto... fui bajando la página mientras las veía.

De pronto había una en la que se le veía sentado, parecía recostado contra una pared, a medio caer, con los ojos cerrados. De nuevo me quedé mirando la foto. La expandí al tiempo que pinchaba también en el traductor. La imagen, más grande, mostraba lo dicho antes pero de cuerpo entero con las piernas y parte del abdómen a la vista. Era la foto OFICIAL de cómo le encontraron. Tuve un escalofrío.

Vamos a ver: ¿cómo puede alguien guardar una foto como esa y sobre todo cómo narices la tiene alguien?. La del ataúd, vale, estaba expuesto y alguien se la hizo, pero la de él sentado en el baño, tal y como le encontraron, ¿cómo ha llegado a manos de quien sea, si seguramente la sacó la policía?. Y hablamos de una época en que los móviles no son lo que son ahora. Y ya rizando el rizo... ¿cómo puede alguien guardarla?. No sé, a lo mejor es que yo soy más rara de lo que pienso, pero por muy fan que se sea de alguien... ¿guardar ese tipo de fotos?.

Entiendo por ejemplo que alguien guarde (de hecho yo tengo algunas en alguna parte) fotos de... no sé... Jesse James muerto, o de Al Capone, o de gente que han pasado a la Historia por distintas razones, pero que están bien en sus fotos difuntos y que además la imagen en sí no provoca ningún malestar. No sé si me estoy explicando. Son fotos que entrañando la muerte de alguien no producen un paso atrás. Pero qué puede mover a algunas gentes a tener, por ejemplo, la imagen de Marilyn Monroe cuando le hicieron la autopsia, o la de Kennedy en la misma situación, o la de Bonnie y Clyde destrozados por las balas. Creo que la diferencia entre las primeras que he citado y estas segundas está clara: las primeras son "blancas"... las segundas entrañan morbo.

Pero es que con la de Elvis, y volvemos a él porque luego me encontré y prometo que por casualidad, otras en otros usuarios, que eran del mismo corte (Marilyn Monroe tal y como la encontraron en su casa... el cantante Kurt Corbain en su casa con un tiro en la cabeza... y así unos cuantos más), la de sentado en el baño... es hasta inmoral. Y no es que la foto en sí contenga nada que intimide, al contrario: parece simplemente apoyado en la pared de su baño, pero que alguien venda (porque supongo que se vendió) una imagen así... incluso aunque la regalara...

Hace pocos años perdí a un familiar muy joven en un accidente. Aquellos momentos fueron terribles para todos. Pues bien su padre comentó sacarle una foto con el móvil. La madre del chico casi se volvió loca ante la idea. Creo que finalmente no le hizo la foto... pero realmente no lo sé. ¿Cómo puede alguien, y más un familiar tan directo y que ha sido algo imprevisto, pensar en sacarle una foto al chaval?. ¿Qué sentido tiene guardar una foto así?. Y hablamos de alguien no famoso y por lo tanto no comercializable.

Lo repito: me parece inmoral. Creo que ante la muerte hay que tener respeto. Quizás por eso, y fue una decisión unipersonal, mandé que durante su exposición en el tanatorio el ataúd de mi madre estuviera en todo momento cerrado. Si alguien hubiera intentado sacarle una foto "como recuerdo" creo que se habría comido la pared... enterita.

Y no, no voy a poner la foto de Elvis. Ninguna.

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Ana Huete

Posiblemente el nombre de Ana Huete no diga nada a la mayoría, pero si añado que es la única española que ha muerto en el terremoto de Italia de estos días, seguramente todos sabreis de quién hablo.

Estaba recién casada y había ido de vacaciones... y le pilló el terrible terremoto de casi 7 grados.

Pero la noticia que provoca que ahora mismo esté escribiendo es que cuando la familia se ha movido, trasladándose incluso algunos de ellos a recoger y repatriar el cadáver de la chica, el Gobierno de España ha dicho que los gastos de ese traslado tiene que correr a cargo de la familia, ya que ellos nada más que se hacen cargo si la muerte ha ocurrido en situaciones excepcionales. La familia, lógicamente se ha molestado, pero como tienen un seguro que cubre esa eventualidad, será traída de ese modo.

Es decir, que el gobierno Rajoy, ese que lleva en funciones casi un año, algo que no parece preocuparle (para qué, si siguen cobrando sin trabajar...) no considera que una española que estaba de paso por un país extranjero, y que muere por un terremoto... es una situación excepcional, pero sí en cambio repatría a un montañero que se caiga y muera en una montaña allá por el Everest, o a un político al que le da un infarto estando de vacaciones en Cochimbamba, o a cualquier otro que tenga un problema y muera fuera de nuestro país, siempre que pertenezca a cierta clase social y política... que es la suya, naturalmente.

No lo entiendo, sinceramente no lo entiendo. O todos moros o todos cristianos que decía mi madre, pero lo de este sí porque es hijo de, o porque alguna vez hemos tomado café con él (y sí, estoy siendo muy cínica), y ese que siemplemente es un ciudadano y no tiene nuestro empaque, no...

Porque supongamos que la familia no tiene ese tipo de seguro y tampoco dispone del dinero para tremendo gasto (no olvidemos que ha sido algo imprevisto), entonces qué: ¿dejamos el cuerpo de la chica en Italia y a la familia con la impotencia de no poder traerla?.

¿Un terremoto no es una SITUACIÓN EXCEPCIONAL?.

No sé pero hay ocasiones y esta es una de ellas, en que siento náuseas ante algunos comportamientos oficiales, ante la poca humanidad que se desprende de ellos, y sobre todo de darme cuenta de que al final han conseguido el sueño que tuvieron sus ancestros de que hubiera dos Españas: la de ellos y la nuestra.

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Sin novedad en el frente

Últimamente y no sé si soy yo o los otros, cuando leo la prensa me encuentro con que al final no hay nada resaltable para venir aquí y contar, nada que valga la pena molestarse en teclear. Porque oiga usted, lo de comentar el nuevo programa de Telecinco "Las Campos", como que no, que ya es rizar el rizo de la tontería subliminal contar la vida de dos señoras, forradas que ya quisiera yo, pero que tienen un tipo de vida que hasta hiere los ojos por insulsa; que una cadena de televisión crea que ese devenir diario de una que al menos es periodista de toda la vida y su hija que pulula a su alrededor, también toda la vida, a ver si se le pega algo, es de interés nacional da idea de la tontuna, también subliminal, de la televisión privada de este país. Todavía recuerdo cuando todo el mundo se quejaba de las dos cadenas únicas y nacionales que había, y suspiraba profundamente porque llegaran las privadas. ¿Para ésto?. ¿Qué pena!.

Y claro venir al blog a comentar la terrible desgracia del terremoto de Italia... pues como que no, sencillamente porque no sirve de nada, no ayuda a esas pobres gentes que lo han perdido todo. La noticia es la que es y comentar... ¿qué?. Como leí ayer: ¿que un 24 de agosto (aparte de nacer yo) el Vesubio cubrió Pompeya?. Y es que hay que llenar espacio... y está todo el mundo de vacaciones.

En ocasiones pienso que la cercanía de la inmediatez, de saberlo todo lo más rápido posible, lo de mirar ochocientas veces al minuto el móvil por si ha pasado algo en alguna parte, nos tiene ligeramente idiotizados... y lo de ligeramente dicho con cierto recochineo. Es como si lo de saber antes que casi nadie lo último de lo último fuera importantísimo para sentirse realizado en la vida; es como esos anuncios que cada vez se ven más frecuentemente en la tele, donde un hombre encuentra, por fin, la solución a la mancha de chocolate de los niños y lo muestra al mundo para que se admire su capacidad y bien hacer, y es que así las mujeres parecemos más tontas aún que tanto tiempo dedicándonos a las tareas del hogar, y no hemos sido capaces nunca de encontrar la solución al babero con chocolate. Tontería subliminal elevada al cubo... ligeramente también.

Se nota que hoy estoy fina catalina, que si cojo un pescado lo hago trocitos y no queda ni la raspa (qué culpa tendrá el pobre), y es que cuando mi cuerpo se harta de mandarme señales de humo de que algo no está bien, me cabreo y mucho. Y últimamente va por ahí la cosa. Así que ni caso, que al enemigo ni agua... aunque no te deje dormir martilleando con sus cosas.

Pues nada, que sin novedad en el frente que sí, que es el título de una película tan antigua que hasta da miedo decir de cuándo. Creo, por cierto, que no la he visto nunca más que en recortes y poco más, y es que aquella época del blanco y negro mejor dejarla donde está, que los que ya rozamos (sonrío) el siglo y algo más, contando con que el alzheimer no haya atacado ya, tenemos a veces una memoria que alcanza al infinito y más allá.

Hala, que tengais un buen día, que no paseis mucho calor... y que volvais de vacaciones ya, que esto de hablar una sola da sensación de estar un poco p'allá.

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El amor de una mascota

Mi padre siempre decía que cuando veas a una persona que no quiere a los animales, desconfía de ella porque más pronto o más tarde te darás cuenta que no es buena gente. Y tenía razón. También decía cuando aún no estaba enfermo y por tanto no se iba a morir, que seguro que había un cielo donde iban los animales... y que él quería ir ahí. Seguro que existe.

Aunque parezca imposible hay gente a la que no les gustan los animales, y cuando me refiero a ellos es a mascotas: perros, gatos, pajaritos y cualquier otro que a cada cual le lleguen y llenen. No hablo de aquellos que no tienen a ningún "cuatro patas" en su casa (por circunstancias personales puedes no tener ninguno pero gustarte y quererlos), si no a esos otros que sienten verdadera repulsión hacia ellos. Es una pena porque no saben lo que es recibir amor incondicional a raudales, y quienes tienen alguna mascota en su vida saben que no exagero.

Ya lo he comentado algunas veces: tengo un gato de once años y una perrita de nueve. A mi Plasty ya se le empieza a notar la edad: se ha hecho mucho más tranquilo de lo que era (y lo ha sido siempre mucho), y más lento... pero sigo siendo el amor de su vida. Tara es todo un torbellino; llegar a casa y ser recibida como si hiciera mil años que faltas es toda una gozada... y da igual si solamente has ido a tirar la basura: te recibe con tanta alegría que tienes que dejar lo que lleves en la mano para cogerla.

Recuerdo cuando hace ya años la tuve que dejar veinticuatro horas en la clínica veterinaria porque la tenían que castrar (para evitar posteriores tumores). Mi casa daba una sensación de vacío, de soledad, que hasta yo me sorprendí. De tenerla siempre delante o detrás, de volverte con cuidado porque sabes que está rozando tus tobillos, a no tenerla, la sensación es... y más esta shih-tzu de menos de cinco kilos que gruñe si la coges en brazos pero que cuando vas al baño se queda en la puerta esperando a que salgas, o si te duchas al apartar la cortina la ves tumbada en la alfombrilla de salida. Y que cuando te vas a la calle te mira como si la estuvieras abandonando. El gato es otra historia: no viene a recibirte, no te hace la alegría cuando vuelves, pero te mira de una forma que sólo le falta hablar.

Yo he tenido -y tengo- días en los que me encuentro francamente mal (secuelas de la quimio), y si en algún momento tengo que acostarme no hace falta que les busque: desde el comedor hasta mi dormitorio hay un pasillo algo largo y van detrás de mí, el gato primero y la perra detrás. Parece que vayamos en procesión. Ahora mismo que son las siete y media de la mañana de una larga noche en blanco, tengo a los dos a menos de un metro de mí, y al menor gesto que haga de levantarme del ordenador, ambos dos levantarán la cabeza.

No imagino la casa sin uno de ellos... ni quiero imaginarla. Tengo muy claro que si algún día soy consciente de que me voy, me los llevaré antes a los dos, porque no se merecen terminar tirados en cualquier perrera. No se merecen ese final y con las edades que ahora mismo tienen es complicado que se habituaran a otras gentes, a otras casas, a otras costumbres.

Posiblemente muchos no lo comprendan, pero ahora mismo son mi familia. La mejor familia que nadie pueda tener porque pase lo que pase, siempre estarán ahí. Son ya muchas las veces que he roto a llorar y mi perrita ha llorado aullando conmigo, mientras el gato se apretaba contra mí acariciando. Por lo menos ellos no salieron corriendo. Sé que tengo mucha suerte porque les tengo a ellos.

En fin, ya ha pasado un día que no se presentaba demasiado bien. Ya ha pasado este miércoles 24 de agosto, día en que hace muchos muchos años mi madre hacía canelones para comer porque era lo que más me gustaba. Día en el que el teléfono no paraba de sonar. Día en que mis padres tuvieron a su primogénita.

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Es tan mala la quimio como dicen?

Antes de responder a la pregunta del título, una pequeña aclaración: hay dos tratamientos de quimioterapia, que en realidad es la misma. Una en forma de pastillas y que se suele administrar durante un tiempo establecido por el oncólogo, antes de la operación quirúrgica, y que sirve para disminuir el tamaño del tumor y hacerlo así más asequible y fácil de extirpar.

La otra quimio es la que se aplica despues de la intervención quirúrgica, y que consiste en un tratamiento a base de introducción en el cuerpo (mediante jeringa) de una serie de sustancias cuya finalidad es la de matar las células cancerosas que, digamos, puedan haberse alejado del tumor. De esta quimio es de la que quiero hablar hoy, así que si has llegado hasta aquí buscando información, espero ayudarte. Pero una cosa más: soy de la creencia de que el enfermo, si así lo quiere, debe tener la mayor información posible sobre lo que le pasa o pasará... y hasta donde desee. Es un derecho que nadie le puede quitar, al igual que el de no saber.

Y no te asustes porque aunque no lo creas, podrás con todo y más. Eres más fuerte de lo que supones.

Sí, la quimio es un tratamiento muy duro, complicado de llevar y cuyas secuelas posiblemente padezcas el resto de tu vida. Pero es una de las pocas posibilidades de poder seguir viviendo con calidad de vida. Insisto: no es la solución, pero sí una posibilidad... y no tienes otra, así que déjate de zarandajas como el pensar en no pasar por el tratamiento, usar tratamientos más o menos naturales (hierbas, pócimas o rezos), respira hondo y adelante. Las hierbas posiblemente te ayuden y más adelante te contaré cómo, pero lo único que te va a salvar la vida es la cirugía, los tratamientos de quimio y radioterapia (si el oncólogo lo considera oportuno) y la medicación posterior.

La gente en general y relacionado con el tema de la quimio habla mucho sin tener idea de lo que dice. Todo el mundo conoce a un hermano, primo, tía o vecino que pasó por un cáncer... y está tan bien... que aquello no fue nada. No les escuches. No saben de lo que hablan y seguramente con esas sandeces lo único que harán es confundirte más; más adelante, cuando tú sí sepas lo que es una quimio, te darás cuenta de cuánto daño se puede hacer con la ignorancia.

Durante la quimio, que te la darán en el mismo hospital, en una zona que se llama "Hospital de Día" (no te harán daño, no te preocupes: no duele) encontrarás al mejor personal sanitario que te puedas imaginar; son profesionales que saben lo que hacen y por lo que estás pasando, saben el miedo que tienes, y tratarán de ayudarte. El tiempo diario que pases allí (tómalo con calma: hablamos de horas), procurarán que estés cómoda y te sentirás muy arropada. Seguramente los primeros días irás acompañada, pero después te darás cuenta que puedes ir perfectamente sola. Yo fui sola siempre, tuve algunos problemillas estando allí por culpa del tratamiento y las enfermeras cuidaron de mí.

Te contarán, en el Hospital de Día, que tienes que tomarte unas pastillas que ellos mismos te darán para paliar el malestar que sin duda tendrás. Ten en cuenta que la quimio es una serie de medicamentos, combinados y PERSONALIZADOS para tí sola que van a destruir las células cancerígenas que puedan quedar en tu cuerpo. Oirás decir que también mata algunas células sanas, y es verdad... pero no se puede hacer nada por evitarlo... y al enemigo, ni agua; eso no lo olvides nunca. Tómate las pastillas que te den y cuando te digan que lo hagas. Y si algún día porque te encuentres realmente mal no puedes ir al tratamiento... llámales avisándoles, porque te repito que la dosis que te ponen cada vez la componen ese mismo día y solamente para tí. Si no te presentas y no les avisas con tiempo... tendrán que tirarla (no sirve para nadie más)... y hablamos de muchísimo dinero. Sé responsable.

En las pequeñas instrucciones que te darán el primer día de tratamiento, te contarán que se te va a caer el pelo (para que seas consciente de que tienes que comprarte una peluca, pañuelos, gorros o lo que quieras ponerte. Esta sociedad que se considera tan avanzada, todavía es incapaz de no quedarse mirando a una mujer que vaya sin pelo... sabiendo como saben por qué es. Los hombres en ese sentido lo tienen más fácil. Es muy duro, mucho, llevar peluca "por narices" en septiembre/octubre con el calorazo que todavía hace. El cálculo es que se te caerá entre la segunda y tercera sesión; no dejes lo que tengas que hacer (peluca...) para el último momento porque a mí se me cayó a la segunda semana después de la primera sesión.

Como el tratamiento de quimio dura algunos meses (no hay fechas fijas porque eso también lo establece el oncólogo) -el mío duró cuatro meses y medio- notarás que tu cuerpo cambia sin que puedas hacer nada por evitarlo: te hincharás toda como si te hubieran puesto una goma de hinchar ruedas de bicicleta y alguien soplara constantemente; la comida tendrá un sabor a metálico sin que incluso seas capaz de distinguir sabores; si te afecta a la tiroides empezarás a estar terriblemente cansada, con un cansancio que no se va con nada; se verán afectados órganos con los que alguna vez tuviste problemas (en mi caso y puesto que tengo trepanación de ambos oídos siendo muy pequeña... he perdido muchísima audición); te cambia el carácter y lo que antes te importaba ahora te da igual; te sentirás, a días, tan mal que no querrás más que acostarte... aunque no te duela físicamente nada; si sales a la calle tendrás fotosíntesis (problemas con la luz del sol), así que ponte gafas de sol para aliviar la sensación; se te caerán las uñas de los pies (las de las manos, no) pero no te preocupes que vuelven a salir: procura llevar calzado muy cómodo para que no te duelan tanto); te dolerán las encías así que come "blandito"; no tendrás nunca ganas de comer... pero tienes que hacerlo: recuerda, al enemigo ni agua, y no puedes aflojarte.

Sé que ahora mismo y después de haber leído lo anterior te quieres morir. Pero tienes que conocer a qué te enfrentas; tienes que saber que el enemigo es duro y quiere tu vida; no se la des. Yo pasé por cirugía, por quimio, por radio... hace cinco años ya, y estoy aquí. Tú también podrás. Sé que ahora mismo crees que no, pero podrás, lo sé, PODRÁS.

Si tienes pareja piensa en ella, si tienes hijos... no puedes abandonarles. Y si al igual que yo no tienes a nadie... no puedes rendirte; vas a superarlo, vas a poder con ello y vas a tener calidad de vida. Si bajas la guardia morirás... y no pienso consentirlo. Ese puto cáncer no va a poder contigo. Ya he perdido a demasiada gente por el cáncer y no pienso añadirte a esa lista.

Ahora ya conoces lo que va a pasar, y el miedo siempre aparece ante el desconocimiento. El saber es poder. No lo olvides nunca. Y tú ahora mismo ya puedes con todo.

Pregunta lo que quieras, pero no te quedes con una duda, con el miedo como compañero de vida. Te queda mucho por hacer.

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Hay quien no sabe ser

Uno, una, pueden ser queridos o respetados o famosos o famosillos por lo que hacen en la vida, bien en su vida profesional, bien en su vida personal. La química entre personajes conocidos y los que no lo somos se produce sin saber por qué: hay famosos por la razón que sea, incluso de los que ni siquiera hablan tu idioma, que te caen bien sin más y sin ser capaces de explicar por qué; igualmente los hay que te caen mal no, lo siguiente, también sin saber por qué... o sí.

Porque también hay personajes, generalmente personajillos, que incapaces de hacer algo útil, no sé si en su vida personal pero está claro que no en la profesional, que se dedican a despotricar contra todo y contra todos, con tal de defender sus ideas. Que conste que no estoy contra esa defensa porque cada uno puede creer en lo que quiera, pero lo que no comparto ni compartiré nunca es que se ataquen cosas y personas por el simple hecho de hacerlo, y aprovechando encima el tener un nombre público.

Es más, y refiriéndome concretamente al hecho que ha movido estar ahora mismo escribiendo este post, no siento igual, a título personal y privado, una medalla en unas olimpiadas si la gana un español de Teruel (por ejemplo) que un español nacido en la Conchinchina. Lo diré de otra manera para que no haya dudas, puesto que siempre tendemos a establecer opiniones sin haber entendido. Naturalmente que me alegra que el medallero de España en unos Juegos Olímpicos aumente aunque ello no me afecte particularmente, pero cuando un hombre o mujer, nacionalizado, la gana para mi país, lo siento pero no me emociona lo mismo que cuando lo hace alguien nacido en Huelva, en Bilbao o en Madrid por decir ciudades sin más. Es como sí pero no. El primero me alegra, pero el segundo me pone la carne de gallina; el primero cuando sube la bandera y suena el himno... como que no; el segundo consigue que se me ponga un nudo en la garganta.

Pues bien, con lo dicho y a riesgo de que ni explicándome se me entienda, creo que llamar gusano a un cubano nacionalizado español porque en el momento de celebrar su medalla de plata, se envolvió con la bandera española (pertenecía al equipo español), considerándole traidor, cuando menos me parece demencial. Y si a ese despropósito nos encontramos con que el indivíduo que clama así en el desierto es un sujeto que a falta de éxitos en su profesión de actor, se dedica un día sí y otro también a lanzar algaradas contra todo lo que se mueve... pues no es difícil imaginar cuan feliz, afortunado y dichoso debe ser en su vida.

Creo que se puede decir todo siempre y cuando no se sobrepasen ciertos límites. El que un nacionalizado, cubano, ruso o de donde sea, que pertenece al equipo del país que le ha acogido, se envuelva con la bandera de ese país, lo vemos continuamente en cualquier competición deportiva; pienso que es una forma de agradecer al país que ha hecho posible, con tu esfuerzo, que hayas ganado lo que sea. Y además no entiendo dónde está el problema, puesto que lo que sería inadmisible es que, por ejemplo, un cubano que representara a España, lo celebrara con la bandera cubana. ¿Alguien entendería ese gesto?.

Lo que sí resulta inadmisible es que alguien, falto de argumentos (eso está claro) se limite a cagarse en todas las medallas españolas cuando el resto de mortales le recriminan sus palabras. Pero ¿qué se puede esperar de alguien que se alegra públicamente de que Arnaldo Otegui salga de la cárcel o de los atentados de París?.

Lo dicho: la educación y la clase se demuestran de otra manera. Y el respeto también.

Como es fácilmente localizable de qué sujeto estoy hablando porque aparece en la prensa de hoy (en realidad es eso lo que quería), y no me da la real gana hacerle publicidad... pues eso. Que si yo estuviera tan enamorada de dictaduras como la de Cuba, Venezuela, etc... me iría a vivir allí... pero para siempre. Hala chaval, camino y manta.

Para finalizar: lo curioso es que si lo que dice este individuo lo dijera en uno de esos países de los que está tan orgulloso... todos sabemos dónde estaría ahora mismo. Y es que los hay muy chulitos, pero a miles de kilómetros de distancia y amparándose en una libertad que no la hay en otros sitios.

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Carolina Marín un gran oro

Hacía días que no comentaba nada de los Juegos Olímpicos ni de las medallas, que andaba yo intentando recomponer este cuerpazo que tengo, pero mira tú por dónde hoy me apetece hablar de todo un partidazo que hemos vivido quienes lo hemos visto, y que conste que en mi vida había visto uno de bádminton... y ni sabía de qué iba... hasta el otro día en que ví a la nuestra en semifinales, y lo cierto es que me gustó.

Pero hoy Carolina Marín, la flamante medalla de oro, se ha ganado cada tanto, porque la hindú (buenísima, por cierto) no se lo ha puesto nada fácil. Es más, el primer set (o como se llame, que aún no me lo sé), ganando como ganaba la española, la india le ha dado la vuelta y se lo ha llevado.

Un gran partido donde podía ganar cualquiera de las dos porque lo han peleado y a conciencia, pero Carol quería ganar a toda costa y le ha puesto lo que hay que poner cuando se quiere tan de verdad algo. Ha sido hora y media en la que incluso los novatos en esta disciplina, como yo, hemos disfrutado muchísimo.

El otro día Rafa Nadal, el tenista por si alguien no le conoce, dijo que escuchar el himno es algo que siempre le puede. Imagino -por imaginar que no quede- que saber que no juegas, a lo que sea, tú solo si no que detrás de tí hay todo un país empujándote tiene que ser... pero que encima y en unas Olimpiadas o en un Campeonato del Mundo, por ejemplo, veas subir tu bandera y suene tu himno... por tí, porque has ganado a los mejores, eso tiene que ser... de lo que es, de lo que les pasa a la mayoría que son bien nacidos, de emocionarse.

Y el que quiera decir que todo eso son pamplinas, pues que lo diga, pero cuidadín que la goma de borrar la tengo yo...


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Un pequeño coyote

Lo cierto es que no sé si lo que sigue es reciente o antiguo, pero hay veces que eso es lo que menos importa por lo mucho que hay dentro.

En el desierto de Arizona hay coyotes en estado salvaje. Sí, ya sé que seguramente todo el mundo sabe eso, pero yo no. El caso es que una maestra jubilada salió fuera de su casa supongo que al jardín o sencillamente a comprar algo cuando vio una cría de coyote que iba de un lado a otro a toda velocidad, seguida de su madre a prudencial distancia. La mujer, extrañada de ver a esos dos animales tan cerca del pueblo, pronto se dió cuenta que el animal, el pequeño, parecía haberse estrellado contra uno de los enormes cactus que hay por allí. De ahí su carrera enloquecida. Conociendo la peligrosidad de la cría herida y sobre todo de la madre, llamó a la policía y esperó. Antes de seguir contando no puedo evitar pensar qué habría ocurrido si algo así hubiera pasado por aquí: posiblemente todo el mundo se hubiera quedado mirando sin más, mientras riendo filmaban la escena con el móvil (somos así de civilizados). En fin, sigamos con la historia.
El coyote es un animal monógamo: se empareja una sola vez en su vida. Tiene de 4 a 6 crías. Vive una media de seis años.

Apareció un policía (recordemos que era un pueblo), que al comprobar lo que pasaba pidió ayuda a un trabajador del campo de golf que hay allí mismo; entre los dos consiguieron atrapar al pequeño y con unas tenazas del hombre del golf consiguieron quitar todas las bolas del cactus del cuerpecillo del coyote. Ni qué decir el tremendo dolor que debía tener el animalito; sólo alguien que se haya clavado un pincho de un pequeño cactus de los que muchos tenemos, sabemos lo que es.

El policía luego comentó que le sorprendió mucho lo bien que se portó el pequeño mientras le quitaban las púas, y que la madre en ningún momento les atacó aunque no les quitó la vista de encima. Parecía -dijo- que sabían que trataban de ayudarles.

La historia esta vez tiene final feliz... a pesar de que intervino la mano del hombre. Y es que como suelo decir cada vez más a menudo... no todos somos iguales.
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Hay apellidos... ufffff

Con todos los respetos pero... todavía recuerdo un día que estando en un foro supe que "concha", tanto en plan concha marina como llamarse Concha, tan habitual en España, en muchos países sudamericanos como que no, porque concha es equivalente a coño.

Pues bien ahora mismo, y esperando la final de badminton con la española Carolina Marín, me encuentro con que están retransmitiendo la Marcha, y en ella hay un corredor ecuatoriano que se llama Andrés Chocho.

Y claro, como una en ocasiones siente los deseos de ser mala malísima, recuerda cuando una intentaba defender que Concha y Conchita es un nombre muy español, y que no tiene ninguna connotación distinta a Concepción, y los latinos que por allí había se le tiraban a degüello llamando a los españoles de todo y recordando, cómo no, lo de Colón, que parece tienen una extraña obsesión con eso. Y es que cuando no hay argumentos, la ignorancia pasea a sus anchas.

Así que le desearemos al marchador Chocho lo mejor, y obviaremos hacer algún comentario devolviendo pelotas de las que una empieza a estar más que harta.

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Los milagros existen

No era de ésto de lo que quería hablar hoy, pero en ocasiones la actualidad manda y no queda otra más que la de acoplarse.

Un vasco ha sido detenido por la policía francesa, yendo con su automóvil con una tasa de alcoholemia que al parecer ha roto con el "récord" mundial: 4,5 grados. Recordemos que lo permitido, en España, es de 0,5.

Este sujeto fue incluso capaz de soplar (¿a quién le extraña?), se le llevó a un hospital (todavía no entiendo cómo no le dió algo), y dijo que no sabía hacia dónde iba ni dónde estaba...

La pena, de momento, es la de seis meses de retirada del carnet de conducir más la que le imponga el juez. Sea la que fuere... personalmente le quitaba el carnet de por vida. Eso para empezar.

Y por si alguien aún lo duda, los milagros existen, porque al parecer fue 240 kms antes de que la policía le pillara. Y no mató a nadie.

56 añitos tenía el mozo, y cuando alguien va así con un coche... no es la primera vez que lo hace. La primera y única vez que yo pillé una borrachera, hace siglos de ello, me puse tan malísima que se me quitaron las ganas de repetir.

Lo dicho: aunque no se acuerde, yo lo encerraba y tiraba la llave. Por peligro social.

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Es difícil de tragar

Estoy más que harta de escuchar/leer que cuando algún energúmeno dice algo difícil de tragar para muchos, luego, cuando se consideran pillados, aleguen que o está fuera de contexto, o que hablaban de broma, o como el que se cita a continuación "hablaba actuando, para provocar. Estoy hasta las narices de algunos impresentables.

Un cantante argentino que ciertamente no conozco de nada (un tal Gustavo Cordera) que en una charla que estaba dando a futuros periodistas (no sé qué carajo quería enseñarles) dijo lo que sigue:

Hay mujeres que necesitan para tener sexo ser violadas.

Algunas mujeres son unas histéricas (con relación a la frase anterior).

Es una aberración de la ley que si una pendeja de 16 años con la concha caliente quiera coger con vos, vos no te la puedas coger. (La concha, en algunos países hispanos, es la vagina).

Es como aquella vez en que la policía llamó a mi puerta porque iban buscando a dos sujetos que habían violado a una chica. Era tremendo ver a la joven, que les acompañaba para poder indentificarlos. Cerré la puerta, cogí el teléfono y llamé a quien entonces era mi mejor amiga (siempre he sido muy acertada con mis amores y con mis mejores amigas...); le comenté, todavía impactada por lo sucedido, y se lo conté. Su respuesta, con un tono lleno de chanza fue: "Qué rabia... ¿por qué a mí no me entra alguno de vez en cuando por la ventana y me viola?. Con el gusto que debe dar".

Creo que no hace falta decir lo cortada que me quedé. Cuando le dije que cómo era capaz de decir aquéllo... se rió diciendo que no tengo sentido del humor.

Actualmente no tengo ningún trato con ella.

Pienso que hay cosas con las que ni de broma.

En fin, como digo siempre: menos mal que no todos somos iguales.

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Bravoooo Mireia!!!!!!!!!!!!!!!

Bravísimo Mireia Belmonte!!!!!!!!!!!!!!!!!.

Ha sido genial, verdaderamente genial esperar a las cuatro de la madrugada (hora española) y ver a la grandísima nadadora española ganar como ha ganado. Con toda la rabia en cada brazada, ganando milímetro a milímetro, y haciéndolo a la campeona del mundo. Con un par, sí señor, con un par.

Ayer su carrera de semifinales fue soberbia, pero es que la de hoy, la de ahora mismo ha sido de infarto. Qué manera de pelear por una medalla!. Y qué cara de alegría cuando se ha dado cuenta que había ganado.

Mireia Belmonte, española de Badalona, medalla de oro en natación, 200 metros mariposa, en los Juegos Olímpicos de Brasil 2016. Primera medalla de oro para la natación femenina española en la historia... y sobre todo primera medalla de oro en natación para un nadador/nadadora preparada en España.

Enhorabuena a ella y gracias por lo que hemos disfrutado viéndola.

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Este mundo mío este mundo nuestro

Son las once y pico de la mañana y se me caen los ojos. Apenas he dormido dos horas porque con este pegajoso calor es imposible. Voy a tener que ir a la farmacia a por un colirio, pero salir con este calorazo...

Yo no sé si es que se me ha pasado el arroz del todo o es que este mundo nuestro anda cada vez peor. Miras la prensa del día y te encuentras con que las noticias más prominentes, aparte de las Olimpiadas que son imposibles de seguir por los horarios, es que Messi se ha teñido de rubio... importantísimo como se puede ver; que si a tal o cual futbolista le han fichado o no, que no sé quién se ha muerto (la mayoría de las veces ni sé quiénes son), y que un/una famosa se ha bañado en la playa con bikini o con bañador.

Sí, ya sé que estamos en agosto y que el público va a lo que va, pero ¿de verdad que a alguien le importan ese hatajo de tonterías?.

Es como cuando enciendes el televisor y te encuentras que tienes cincuenta canales... y no hay nada que se pueda ver porque entre lo más que caduco y las repeticiones... ajo y agua. Y ni te cuento si se te ocurre encenderla a las tres o cuatro de la mañana, que parece que se han puesto todos de acuerdo para dormirnos a la fuerza, con tanta música de no saber dónde meterse. He llegado a ver la misma película, de los años 60, en tres canales distintos con apenas quince minutos de diferencia; supongo que porque son de la misma televisión, pero podrían variar un poco ¿no?.

Es complicado esto de vivir a 38 grados de temperatura, con más de un 70% de humedad ambiental, mirando el aire acondicionado y sabiendo que no lo puedes poner... porque no podrás pagar la factura. Dicen que el dinero no da la felicidad... ¡¡¡mentira!!!.

En serio, no sé si ir a la farmacia a por el colirio o directamente dejarme caer en la cama sabiendo que me despertaré a las cinco de la tarde. Tengo a mis dos "chicos" tirados por el suelo como si les fuera la vida en ello. He abierto hace un rato la puerta del patio y Plasty (mi gato) se ha acercado todo contento, se ha asomado, ha dado media vuelta y ha vuelto a tirarse en el suelo del comedor; y es que lo entraba era algo parecido a un caluroso monstruo. Si quieres saber cuál es la zona más fresca de la casa... síguele (a mi gato).

Pues nada, que el día os sea leve si es que alguien pasa por aquí, porque hasta el navegar da calor últimamente.

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La era de la inmediatez

Posiblemente todo sea debido a que nos enteramos casi antes de que se produzca, pero en ocasiones resulta abrumador conocer tanto lo que pasa en el mundo.

Ahora, con los atentados terroristas de los islamistas, nos estamos enterando y no sin cierta zozobra cada vez, de cualquier cosa que de otro modo no pasaría de ser algo local, comentado exclusivamente en la zona en que ocurre: un hombre mata a otro en una riña, alguien dispara a alguien... Ahora no, ahora todo nos sobresalta y nos lo cuentan como si fuera una noticia de primera magnitud. Y eso hace que estemos en un ay constante.

Si alguien se parte una pierna en los Juegos Olímpicos (y es algo que pasó ayer realmente), no solo nos enteramos, si no que ahí está la foto en una imagen sobrecogedora, con toda su crudeza y sin que provoque algo más que la de pobre chaval. Si alguien, desequilibrado o no, corta la cabeza de alguien, parece que si no tiene las imágenes la noticia no es válida, y da igual si no quieres verlas porque ya se encargarán otros de describírtelas con pelos y señales.

Cualquier cosa que pase en las Antípodas llega a nuestras casas y nuestra mesa al instante, y si por un casual nos enteramos al día siguiente... ya es una noticia vieja y ha perdido su importancia.

Y no es que antes no ocurriera todo eso y más, no es que en el pasado no sucedieran cosas similares. La cuestión no es esa. El problema es que ahora nos enteramos de TODO aunque pase a nueve mil kilómetros. Es que ahora lo vemos TODO. Lo que antes no trascendía más allá del pueblo o como mucho de la provincia, ahora lo tenemos instalado en nuestro comedor o cocina; lo que antes se producía en un entorno familiar, ahora es desmenuzado sin ningún pudor ante todo el mundo.

Y además se recuerdan al año, a los dos años, a los diez años...

Y con toda esa cotidianidad hay demasiado que ha dejado de dolernos porque se ha convertido en habitual, incluso en cosas que pasan mucho, como si ese pasar mucho lo hiciera menos importante, menos grave, menos complicado de tragar.

Es como leer, en prensa de hoy, que en Rumanía se han encontrado cuatro cachorros de perro, tirados en plena calle, quemados con alquitrán caliente... pegados al suelo porque no se podían ni mover. Ah bueno... ha sido en Rumanía!!!. Pues el otro día quemaron a tres en Alicante!!!. Es decir: enseguida minimizamos lo ocurrido... porque son muchas -demasiadas- las noticias de esa índole. Porque nos hemos acostumbrado. Porque nos estamos insensibilizando. Y eso nunca es bueno.

Es como el otro día que la noticia era que en una de esas muchas guerras que asolan durante años a países, en un bombardeo en un mercado habían muerto decenas de niños. De inmediato los comentarios eran que la culpa de esa guerra es de Rajoy, o de Aznar, o de Bush, o de Merkel... Las tonterías eran tantas que tuve que dejar de leer. Perdemos la perspectiva de que es una guerra y como tal cruel, y que ha muerto gente inocente (no sólo niños); que habría que parar eso y no perdernos en bobadas sobre si tiene o no la culpa Pío X...

Hoy las risas y chanzas sobre "el ridículo" de ayer en Barcelona por la supuesta bomba en un coche lo inundan todo: que si la Ciudad Condal se sentía despechada por no ser protagonista de tanto atentado; que si se habían montado la noticia para salir en la tele; que con el verano están aburridos y había que entretenerlos... olvidando que deberíamos alegrarnos de que todo haya quedado en un susto.

Y si por alguna extraña razón sales de tu círculo habitual de opinión y la das en uno de esos periódicos o lugares... de inmediato te tachan de facista, o de ser de derechas, o de que seguro que has votado al Partido Popular, dejándote con cara de no entender nada porque por no saber no aciertan ni queriendo. Y todos, en plan dominó, salen a racimos opinando lo mismo y haciendo que te calles porque no vale la pena discutir, no al menos en esos sitios. Y encima se sienten ganadores.

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Cosas de hoy 6 agosto

Hay veces que pasan cosas que no son importantes para nadie más que para uno mismo, cosas banales pero que te complican el día a día. En otras ocasiones leyendo la prensa diaria te encuentras con noticias de las que van enmedio de las "importantes" o las que algunos periódicos y medios de comunicación consideran importantes, dejando un poco para el relleno otras que posiblemente no influyan en tu vida, pero sí te conmueven al leerlas. Y de todo eso, de noticias pequeñas pero que mueven, va a ir este "Cosas de hoy" que solamente aparecerá por aquí cuando merezca la pena contar... privado o público.

Hace un par de semanas tuve un ataque de ciática. Esta mañana me han puesto la última inyección y parece que algo de mejoría hay aunque todavía lo de poner el pie en el suelo es algo complicado. Y claro, lo de tener que estar tumbada en la cama todo el santo día es algo que tiene sus consecuencias, como la de dormitar a cualquier hora sin control (por puro aburrimiento y por los calmantes), y cambiar con ello el día por la noche. Así que me he despertado de una de esas somnolencias a las siete de la tarde, comiendo media hora después. Todo un poema. Espero que a partir de hoy, o de mañana o de pasado, consiga volverlo todo a la normalidad perdida, y dormir y comer a horas normales.

En la prensa de hoy hay un par de noticias que creo vale la pena resaltar.

La primera habla del tremendo incendio que está asolando La Palma, en Canarias, un incendio que parece provocado (al menos hay un detenido). Pero el corazón de esta noticia es lo que están haciendo las buenas gentes que pueblan la isla. Están colocando sábanas en los tejados de sus casas con un "GRACIAS" o "ÁNIMOS" para la ingente cantidad de avionetas que, sin descanso, no paran de ir y venir con agua, protegiendo hogares, tierras y a bomberos, policía y voluntarios que luchan a pie contra el fuego. Un gesto que aunque ahora no puedan verlo por estar "en otras cosas", sin duda agradecerán cuando todo termine y puedan enterarse.

La otra noticia es realmente conmovedora.

En 1948 (ya con muchos años de haber finalizado la guerra civil española, 1939) fueron detenidos en su casa una mujer y su hijo de 20 años. Vicenta López Digón y su hijo Jesús Camuñas López fueron llevados primero a comandancia policial y después trasladados a la prisión de Villafranca del Bierzo (León, España). En el trayecto de ese traslado y según el informe posterior, Vicenta y Jesús intentaron escapar... y fueron masacrados a tiros; luego enterrados "Jesús debajo y Vicenta encima". Insisto en la fecha en que se los llevaron: 1948.

Hoy, 68 años después, su hija y sus nietos han podido, por fín, enterrarles dónde y cómo querían,

Hay muchos que no entienden esa pertinaz búsqueda de quienes fueron sacados de sus casas y muertos. Hay muchos que dicen que el pasado en general y ese tan particular de la guerra civil, hay que olvidarlo, dejarlo atrás y mirar hacia el futuro. A mí nunca me ha faltado nadie de esa forma, pero estoy segura de que si me lo hubieran quitado de esa manera... lo habría buscado toda la vida.

Mañana o cuando sea, más.

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Es muy grave mi cáncer?

Cuando te dicen que tienes cáncer todo tu mundo se viene abajo. En mi caso fue cáncer de mama, pero lo que sigue puede servir para cualquier otro. No es fácil asumir lo que tienes, nada fácil y quien te diga lo contrario, miente, con la mejor intención seguramente pero miente. Aparte de la lucha contra la enfermedad tendrás que pelear, y muy duro, contra tu mente. Pero no dudes que podrás. Con todo.

En ocasiones el miedo en esos momentos es porque te enfrentas a lo desconocido. Sí, todo el mundo lo sabe todo del cáncer: que si un amigo lo ha pasado y está estupendamente; que si la suegra no lo superó; que si la madre lo tuvo, el mismo que tú y está ahora estupendamente... que si la quimio no es nada, que todo el mundo la pasa y luego se olvida; que se te cae el pelo pero luego crece...

Vamos a ver: el cáncer es una gravísima enfermedad que puede matarte como la dejes, eso no puedes no admitirlo, no puedes hundirte porque hay que pelear, y debes saber con qué te enfrentas porque si no conoces a tu enemigo difícilmente le vencerás. El cáncer mata pero sólo si tú le dejas que te mate. Así que ponte las pilas, sigue leyendo y si necesitas algo sabes dónde estoy.

Los médicos te darán las explicaciones que ellos creen tienes que saber, y por mucho que les preguntes habrá cosas que callarán. Y tienes que entenderlo porque tampoco sirve de nada que te angusties queriéndolo saber todo; y que conste que lo está diciendo alguien que lo preguntó todo, lo leyó todo... y se agobió hasta no sabes dónde. ¿Hay que saber y preguntar?. Sí, pero lo más importante es que no pierdas la esperanza. Infórmate pero para ello no hace falta que te inundes viendo fotos de mujeres operadas. ¿Me explico?. Tu caso es único porque tú eres un ser irrepetible.

Y poquito a poco porque la única experiencia es la mía propia, voy a tratar de ir informándote, porque hay cosas que sí necesitas saber. Como ya te he dicho: si le dejas hacer sin pelear, te matará.

Hay cuatro grados con que se mide la importancia del tumor y sobre todo el daño que ha producido hasta ser detectado. Porque depende del tamaño, si se ha expandido o no, hacia dónde, su localización y un montón de cosas más, habrá que hacer un tratamiento más agresivo o no, más largo o más corto, y tus posibilidades de vida serán mayores o menores. Pero no olvides una cosa importantísima: hasta el último día de tu vida y pase lo que pase, tu mayor enemigo será tu mente.

El grado 0 en realidad no es un grado como tal. Sirve para graduar el que se han descubierto células anormales, pero aún no hay cáncer. Por decirlo de una forma más clara: hay un aviso pero aún no se ha "colocado", no se ha "instalado". Es muy complicado luchar con ese estadio porque no existe una zona a la que aplicar tratamientos. No necesariamente habrá cáncer, pero hay posibilidades.

El grado I es cuando el cáncer ha invadido la mama pero no ha salido de ella.

El grado II es el más común. El tumor mide entre 2 y 5 cms y generalmente ha invadido zonas externas aunque sin afectar a órganos importantes. No suele causar problemas importantes a la hora de extirpar tanto el tumor como la metástasis.

El grado III suele estar más expandido afectando a más de 10 ganglios linfáticos, con lo que la propagación es más amplia y su importancia depende de hacia qué zona se haya ramificado. Hay que tener en cuenta que los ganglios linfáticos son los caudales por donde se transporta la sangre y los nutrientes.

El grado IV es el más grave ya que indica que la metástasis se ha extendido llegando a órganos importantes como el hígado, pulmones, páncreas, cerebro...


Si has llegado hasta esta página es porque buscas información... y porque tienes cáncer. Y si ahora mismo estás leyendo ésto, posiblemente estarás tan asustado... Sigue leyendo, por favor, sigue leyendo. Es importante.


Como ya he dicho más arriba, yo he tenido cáncer de mama. El otro día cumplí cinco años de aquello. Tenía estadio (o grado) 3 con lo que no era ninguna broma. Pasé por una durísima quimioterapia de cuatro meses y medio y por una complicada radioterapia de dos meses. Se me cayó el pelo, me hinché como un globo, cogí todo el peso del mundo, aún sigo tomando medicación... pero sigo aquí y ahora mismo me dirijo a tí que te sientes morir. Se sale, te prometo que se sale. No será fácil, no es fácil, pero se sale. Quizás nadie entienda que te pasa, a lo mejor (a mí me pasó) las personas que más quieres salen huyendo asustados (son así de cobardes y estás mejor sin ellos), no sabes con quién hablar porque todo el mundo habla sin saber y hablan mucho. No necesitas a nadie. Sólo a tí. Escúchame bien: puedes con ese puto cáncer. Te harás tan fuerte que ni te reconocerás, pero vas a poder con ese puto cáncer.

Llora lo que tengas que llorar. Pregúntate una y mil veces por qué a tí. Y luego pelea. No le des ni un minuto de respiro. Luchas por tu vida y no tienes otra de recambio. Y sigue llorando si lo necesitas, sin ponerte límites, sin prisas, pero no vayas de mujer fuerte cuando estés a solas. Después sal ahí fuera, haz todos los tratamientos que tu oncólogo te diga (tiene que llegar a ser tu dios), toma la medicación que te den y no olvides nunca que todo eso acabará y habrás ganado. Hazme caso. Vas a poder con ésto. Si yo he podido, tú no puedes ser menos.

Siempre estaré aquí si me necesitas.

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No sé si reir o llorar

Hay veces que leyendo la prensa no sabes bien si echarte unas risas o ponerte a llorar que se te va la vida, y es que hay noticias que no tienen desperdicio. Pero en ocasiones lo que es para llevar a un juzgado son los comentarios de algunos e incluso de muchos.

La cosa hoy va de una sentencia de un tribunal de Lugo donde se condena a un padre a seguir pasando la pensión a sus hijos. Hasta aquí el hecho no tendría para mucho. Pero es que resulta que "los niños" tienen ya, uno 21 años y el otro 26. El de 26 incluso tiene formada su propia familia.

Las razones que alega el juez es que los chavales están apuntados al paro y que dada la crisis no encuentran trabajo.

Y ahora es cuando empiezan a llover los comentarios por todas partes. Porque claro los que aún cobran pensiones de los padres defienden a capa y espada la resolución, mientras que el grupo contrario (posiblemente de padres) dicen que no se les pueden pagar por toda la eternidad.

Lo que más gracia me hace es que la gran mayoría están de acuerdo en que es papá Estado quien debería pagar la pensión a los chavales y no el padre, olvidando alegremente que los dineros del Estado salen mayoritariamente de los impuestos de los ciudadanos. Pero lo mejor de todo es que todos esos que ahora van de sabios, cada vez que sale el tema de la hucha de las pensiones y sus dineros, arremeten contra los mayores (y no tanto), queriendo casi ponerlos a todos mirando a la pared y fusilarlos para así acabar con el problema del gasto que producen.

Es decir: a unos hay que exterminarlos porque son una carga, y a los otros (a ellos, claro) hay que mantenerlos tengan la edad que tengan y sean solteros, casados, separados o viudos. Que ser hijo es a perpetuidad.

Lo de ancho para mí y estrecho para los demás es el lema.

O sea y por si alguien no se ha enterado: a los abueletes que cuidan de los nietos pequeños y dan dinero bajo manga a los más mayores, a esos... ni pan ni agua. Pero a los del botellón, los conciertos de Beyonce o Justin Bieber o los partidos de fútbol, a esos pensiones vitalicias por los padres o por el resto de ciudadanos.

Bonito, bonito, bonito.

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El derecho a llamarse Lobo

Unos padres han decidido a llamar a su hijo "Lobo". El Registro Civil de Madrid ha dicho que no, que no podían poner ese nombre al niño porque alegan que "Lobo" es un apellido común en España y por tanto no se puede poner como nombre. Según una Resolución del año 2005 un apellido no puede ser nombre propio. Hasta ahí, más o menos la noticia. La Dirección General de Registros acaba de comunicar que sí admitirán ese nombre para el crío.

Hay un derecho, supletorio del que tiene el niño, que es el de que los padres pueden poner nombre a su hijo. Eso siempre ha traído polémica porque, reconozcámoslo, hay padres que merecerían algún tipo de castigo a la hora de ejercer ese derecho. Los hijos no tienen más remedio que, en ocasiones, padecer durante toda la vida el capricho de sus progenitores. Porque hay cada nombrecito...

Querer llamar Lobo a un niño no me parece mal. No suena mal e incluso da cierta personalidad. Lo que ya no tengo tan claro es lo que puede venir después porque también es cierto que hay mucho descerebrado por ahí. Imaginemos por un momento que alguien quiere llamar "Garrapata" a su niña. Ufffffffff. ¿También habría que admitirlo?. Luego no nos extrañemos si veinte años después hay un parricidio...

Esto de los nombres tiene su punto, no sé si bueno o malo, pero su punto. Porque al menos uno tendría que poder cambiárselo después, sin tener que llevar tropecientos testigos de que no le gusta o de que lleva años llamándose de otro modo; debería ser más fácil ese proceso legal. Y tener que cargar toda la vida con un nombre que no te gusta para nada... también es una condena... y lo digo por propia experiencia.

Cierto que el recién nacido ni pincha ni corta a la hora de opinar, pero los padres deberían ser algo más responsables a la hora de decidir cómo llamará todo el mundo a su vástago, porque Lobo no está mal, pero cuidado, que hay animalicos que ni de broma. Y nombres normalitos que ya les vale también.

Yo ya lo tengo decidido: como en mi próxima vida tendré muchos hijos les llamaré Alibabá, Supermán y Teleférico a los chicos, y Colchoneta, Bombona y Salamandra a las niñas.

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Y aún hay quien se ríe

Debe ser que no tengo sentido del humor pero me cuesta mucho comprender que aún haya quien todavía se ríe ante lo que sigue a continuación. Quizás en otros tiempos, y no los que corren, la cosa no hubiera tenido mayor importancia, pero pasando lo que está pasando y que está en la memoria de todos por lo reciente... hay que ser tarados mentales...

Resulta que un grupo de turistas alemanes que al parecer celebraban una despedida de soltero en Playa de Aro (Cataluña, España), tuvieron la brillante idea de salir a la calle simulando perseguir a un famoso... pero disfrazados de no sé qué... y tirando cohetes. Es fácil imaginar, siendo como eran las diez de la noche, con el calor que está haciendo, cómo estaría el paseo de la playa. Pues bien estos energúmenos salieron a todo correr por el paseo, gritando como posesos y tirando petardos.

Dos personas han tenido que ser atendidos por un ataque de ansiedad. La desbandada de los que paseaban fue tan tremenda que ha habido daños en el mobiliario urbano y en las sillas y mesas de las cafeterías. Suerte ha habido de no haber heridos de gravedad.

Y encima de ese grupo de tarados que han provocado tal susto, hay que leer los comentarios de otros tantos desgraciados que no sólo se ríen si no que encima llaman tontos, exagerados, patéticos y cosas por el estilo a quienes se han llevado el susto de su vida creyendo que vivían un atentado similar al de Niza.

En fin... cada vez quiero más a mis mascotas.

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Cinco años que me operaron de cáncer

El 1 de agosto del 2011 me operaron de cáncer, por eso hoy hace cinco años de aquello. Parece mentira, cinco años ya... y lo recuerdo con tanta claridad, con tanta intensidad...

No tenía miedo, sí preocupación, mucha, pero miedo no. No sabía si me quitarían el pecho, no sabía si saldría de aquel quirófano, pero aún así recuerdo que no tenía miedo. Creo que todo el pánico se condensó el día que oficialmente me dijeron que era cáncer; posiblemente por eso aquel día no lo tenía.

Recuerdo absolutamente todos los detalles de aquel día: todo lo que se me dijo, lo que no; quién estaba, quién no. Casi puedo tocar a la patóloga que me iba a operar diciéndome que todo saldría bien y yo la miraba sabiendo que todo estaba en sus manos, mientras la anestesista me inyectaba la anestesia. Qué soledad tan absoluta hay cuando el camillero te deja en la antesala del quirófano, tendida en la camilla: sólo tú y tus pensamientos.

La noche antes, la misma pero cinco años antes de la que estoy escribiendo, no pude dormir. Dos meses antes había dejado a mi madre, ya con un alzheimer muy avanzado con mi hermano; mi ex pareja había vuelto conmigo unos días antes y yo dejaba lo que eran mis cosas en orden... por si acaso. Estaba en paz conmigo y con el mundo. Creo que nunca me he sentido de aquella forma.

Antes de la operación lo había preguntado todo, y cuando digo todo... es todo. Había dudas sobre algunas cosas -dudas médicas- sobre si habría o no que quitar el pecho (mi cáncer era de mama), pero lo que sí se sabía es que había metástasis. Es más, se me llegó a plantear que dependiendo de dónde había llegado el mal, a lo mejor había que hacerle posteriormente algo al brazo; recuerdo que cuando mi patóloga me comentó lo del brazo, una semana antes de la operación, sentí que ya no podían pasar más cosas. Qué ilusa era!.

La operación fue bien, incluso mejor de lo previsto. No hubo que quitar la mama, aunque ahora (sonrío escribiéndolo) tengo un pecho tamaño 100 y otro del 75. Al brazo tampoco hubo que hacerle nada después, aunque sí es cierto que se me ha quedado bastante limitado y hay cosas que ya no puedo hacer. Pero lo tengo, el uno y el otro así que no puedo quejarme.

Siempre que llega el 1 de agosto pienso en lo que ocurrió hace cinco años, porque el cáncer no es ninguna broma. A veces pienso que un condenado a muerte se debe sentir así; cada revisión es un volver a empezar, y siempre con el miedo a no superarla.

Pero también el 1 de agosto, esta vez hace nueve años, llegó una bolita de dos meses y medio a mi casa... esa bolita hoy es una preciosa shih-tzu que se llama Tara. Todo un torbellino de juegos y alegrías que no se separa de mí más allá de 30 cms.

Así que el 1 de agosto de cada año es un día de celebración por partida doble: porque Tara, que tiene ya nueve años llegó a mi vida y porque hace todo un lustro yo escapé de la muerte.



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